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José Miguel Rubio: La seducción de la flecha, Editorial Círculo Rojo



Un libro de José Miguel Rubio

«Vivimos y trabajamos encerrados en nuestras oficinas, en nuestras casas o ciudades, pero también en nuestras mentes… Y es por eso que necesitamos escaparnos. En bici, en avión, nadando o caminando. Da igual. El objetivo es huir. Evadirse se torna en una cuestión vital» El Camino de Santiago rezuma aroma de reto, de aventura liberadora, también de rebeldía…

La experiencia personal acumulada en sus nueve Caminos de Santiago recorridos y millares de kilómetros caminados, prestan la voz al corazón del autor que los pone al servicio del lector para su disfrute.

La Seducción de la Flecha es un libro donde se revela esos breves momentos en que la felicidad determina el discurrir por la vida. Esta obra, opera prima, tiene un evidente carácter intimo y entusiasta, escrita con la finalidad de que sea leída por los peregrinos que han hecho algún Camino de Santiago, también para quienes lo harán o para aquellos otros que ni lo han pensado; de ahí que las reflexiones y los relatos expuestos se perciben de una manera sencilla, fluida, franca…

La Seducción de la Flecha representa una joya apasionada que no deja impasible a nadie. Con elegancia y ternura, José Miguel Rubio acaricia las heridas del espíritu e invita a la búsqueda del propio viaje interior, aquel que te destapa sin rodeos el alma de uno mismo. En la obra se revela el enorme aporte de colores y texturas que tiene su paleta, con un lenguaje ingenioso y divertido unas veces, entusiasta o crítico otras, que surge desde lo más hondo del corazón.

Su autor novel, observador lúcido, es un artesano de la palabra, y cada pensamiento está plasmado desde lo genuino, desde la camaradería, desde el cariño y empatía. Se describe como un escritor capaz de identificarse con el semejante compartiendo sentimientos, que entiende que hacer la aventura de la Ruta Jacobea, también llamada Camino de las Estrellas, al igual que el camino de la vida, están plenos de matices y similitudes.

La Seducción de la Flecha es un texto que merece ser leído pausadamente, con deleite, porque el mensaje que deja es imborrable.

Editorial Círculo Rojo
Colección: Novela
ISBN: 9788413851273
Formatos: Tapa blanda
Tamaños: 15x21
Páginas: 514

“Periodista moscovita camina hasta Santiago de Compostela”


En Moscú, en el Instituto Cervantes se presentan, en el Año dual de Rusia y España, interesantes veladas, exposiciones dedicadas a los contactos culturales de nuestros países.

Así es como, hace unos días, en ese centro cultural de la capital ofreció una charla la periodista moscovita Galina Parcegova, quien habló de uno de sus viajes por España, matizada con fotografías de esa visita, y presentó un fruto de ella: un libro escrito al final del camino recorrido. El libro de reciente edición, en la editorial moscovita Librocom, Galina Parcegova lo tituló: “Camino de Santiago. El viaje mas singular por España”.

Hay que decir que “Camino de Santiago” es la parte final de la trilogía de Galina Parcegova, dedicada a sus viajes por España. La periodista incursionó por primera vez en el tema español, luego de leer una obra de Vasily Botkin, famoso publicista ruso del siglo XIX, quien en 1845 realizó un largo viaje por España, del que cosechó interesantes apuntes, consignados en el libro que tituló, “Cartas sobre España”. Este libro justamente reveló a los rusos el lejano entonces y sorprendente país, del que era poco lo que sabían, y les dió a conocer su historia y tradiciones.

160 años más tarde, Galina Parcegova, hondamente impresionada por el libro de Vasily Botkin, decide repetir el camino recorrido por este, siguiendo la misma ruta. Y en 2006 emprendió ese viaje, del que nació su libro: “Cartas sobre España: 160 años después”.

Luego de este vino un segundo libro, titulado “Los enamorados de Teruel”, en el que Galina Parcegova incursiona en los mitos y leyendas del país que devino entrañable para ella. Y ahora, en el Año dual de Rusia y España, Galina Parcegova continúa dando a conocer a los rusos la historia, la naturaleza y los monumentos de arquitectura de España en la parte final de su trilogía, que tituló, “Camino de Santiago. El viaje mas singular por España”.

En ruso, su nombre es apóstol Jacob. Y he aquí la explicación histórica ofrecida por Galina Parcegova, en su charla en el Cervantes de Moscú.

- Santiago de Compostela es considerado hoy día la tercera ciudad santa para todos los cristianos, después de Jerusalén y del Vaticano, señala Galina Parcegova. Según la leyenda, el apóstol Santiago viajó al Norte de España para predicar allí la verdad cristiana. No se puede decir que su misión haya sido exitosa. El apóstol cayó en la desesperación y más tarde regresó a Jerusalén, donde sería asesinado por los enemigos de la fe cristiana. Según la leyenda, el santo fue decapitado y su cuerpo arrojado a las fieras, como alimento. Pero, los discípulos del apóstol no permitieron tal vejación.

El cadáver fue cargado en una embarcación, la que después de una semana de navegación iba a atracar en las costas de España, en el mismo lugar donde se encuentra Santiago de Compostela. Muchos años más tarde de ese arribo iban a ser encontrados allí los restos del apóstol. Primero surgió un poblado, comenzó a construirse un templo y luego fue creciendo la ciudad a la que viajan peregrinos de todo el mundo.

Por la ruta de los peregrinos caminó también Galina Parcegova. ¿Cómo nació en ella la idea misma de ese viaje, cómo comenzó y cómo transcurrió?

- Me enteré por primera vez de la existencia del fenómeno de Santiago de Compostela en Burgos, cuando viajé hasta esta con el afán de juntar materiales para mi primer libro, explicaba Galina Parcegova. Aquello fue en 2006. En Burgos estuve durante horas dando vueltas a esa catedral que es una obra maestra de la arquitectura. Cierta vez me fijé en las conchas metálicas que resplandecían de los cantos rodados en la parte antigua de la ciudad. En la oficina de turismo me enteré que esas cochas simbolizaban el camino a Santiago de Compostela, por el que caminan los peregrinos.

Entonces conocí mucho del santo mismo, considerado en España su patrono. Así fue como nació en mí el sueño de recorrer el camino de Santiago. Los sueños suelen cumplirse y realmente viaje de nuevo a España, 5 años después, en 2010 y junto con los peregrinos caminé hasta Santiago de Compostela. Pero, puedo decir que ese camino mío comenzó en Moscú, explica Galina Parcegova. Por casualidad, en un callejón moscovita descubrí el templo de San Jacob, como en nuestro país llaman a Santiago. Por cierto que entré en ese templo y allí supe que, hacía unos años, el Vaticano le había hecho entrega de una partícula de los restos de Santiago. Con la bendición del sacerdote del templo moscovita fue que viajé primero a Madrid, y de allí a Pamplona.

Luego me dirigí hasta el desfiladero de Roncesvalles, desde donde comienza, propiamente, uno de los caminos de la peregrinación hasta Santiago de Compostella. Aquel fue un camino duro, pero colmado de encuentros alegres y de descubrimientos. Conocí lugares realmente excepcionales y mucho de la historia de España. En general, teníamos que recorrer 800 kilómetros. Gracias a los españoles que han creado las condiciones mas favorables para los peregrinos, para su descanso en ese camino. En mi caso el viaje duró mucho mas que para otros peregrinos: mas de dos meses. Y ello porque me detenía para conocer mas cosas, para tomar apuntes en mi libreta y fotografías. Y filmar videos también. En cambio el libro de mi viaje lo escribí mas rápida y fácilmente, estampando en él mis mejores sentimientos sobre España y su pueblo. Este es mi aporte al desarrollo y al robustecimiento de los lazos de amistad entre Rusia y España.

Fuente: http://spanish.ruvr.ru

Fotos panorámicas del Camino en Galicia


No te pierdas estas magníficas imágenes de 360 grados
relacionadas con los Caminos a Santiago . Enlaza aquí.
Sigue las flechas amarillas y descubre distintos lugares
y curiosos aspectos en el Camino.

El Camino de Santiago en helicóptero


Airnor Films nos muestra unas preciosas vistas del Camino de Santiago desde un helicóptero, en las que podemos ver Burgos, Castrojeriz, Carrión de los Condes, León, Astorga, Ponferrada, Villafranca del Bierzo y Pedrafita do Cebreiro. En el segundo vídeo, que recorre aproximadamente los últimos cien kilómetros, llegamos a Santiago de Compostela.





La exposición itinerante sobre la diversidad lingüística en el Camino de Santiago llega a Compostela


Forma parte de un proyecto europeo que busca promover la diversidad de las lenguas y las culturas europeas, en particular las minoritarias.

Después de recorrer varios enclaves del norte de España, el 7 de septiembre de 2011 llegó a Santiago de Compostela la exposición itinerante "Diversidad Cultural y Lingüística en el Camino de Santiago", que forma parte de un proyecto europeo que busca promover la diversidad de las lenguas y las culturas europeas, en particular las minoritarias, con la lengua y cultura gallega como eje vertebrador. En la muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 24 de octubre, están representados junto al gallego, el euskera, el bretón, el occitano, el frisio, el alemán, el aragonés y el aragonés.

El secretario general de Política Lingüística de la Xunta de Galicia, Anxo Lorenzo, explicó que "el peregrino que realiza el Camino no lo recorre de manera impermeable, sino que a lo largo de su trayecto comparte, conoce, se comunica y poco a poco va llenando su mochila de nuevas experiencias, culturas y lenguas".

La exposición cuenta con un portal web accesible en www.santiagolanguages.com, que incluye nueve paneles con diferentes recursos que dan cuenta de esa diversidad lingüística y cultural europeas de los territorios que atraviesan los caminos de Santiago y que invitan al visitante a dialogar y a reflexionar sobre esta realidad, explicó la Xunta de Galicia.

La itinerancia de la muestra comenzó el pasado 16 de julio y siguió por Roncesvalles y Puente la Reina, antes de llegar a Santiago de Compostela, donde permanecerá hasta el 24 de octubre. La última parada de la exposición será en Kiel (Alemania), desde el 22 de noviembre, hasta el 22 de diciembre.

Eroski/Consumer

Los diez entornos paisajísticos jacobeos más especiales


Camino aragonés: Somport

La revista Peregrino, editada por las Asociaciones de Amigos del Camino, realizó recientemente una encuesta en la que pedía a sus lectores que eligieran los diez entornos jacobeos más importantes desde todos los puntos de vista. Debía tratarse de lugares con una cierta magia pero quedaban descartadas ciudades, pueblos e iglesias. Se trataba de buscar lugares abiertos donde el peregrino siente algo especial. De aquella encuesta salió un interesante listado de los diez lugares con más encanto del Camino. Os la incluyo a continuación, a ver si estáis de acuerdo con las opiniones de los lectores de la revista.
1- Monte do Gozo: Un lugar especial porque desde él se ven por primera vez las agujas de la catedral compostelana. Lástima del complejo vacacional que montaron aquí para el Xacobeo 93.
2- Montes de Oca: Tras pasar Villafranca inicia el peregrino la ascensión a los burgaleses montes de Oca, cubiertos de robles y espesa vegetación. Por estos parajes, camino de San Juan de Ortega, se perdió el clérigo italiano Doménico Laffi en el siglo XVII, alimentándose con los hongos del camino.
3- Subida a O Cebreiro: Que conduce al peregrino, por dura pendiente, a tierras gallegas a través de las localidades bercianas de Herrerías, la Faba y Laguna de Castilla.
4- Plaza del Obradoiro: Constituye uno de los momentos cumbres de la peregrinación el contemplar con nuestros ojos la majestuosidad de la Catedral tras tantos kilómetros de caminar.
5- Etapa Saint Jean – Roncesvalles: Etapa de excepcional belleza en la que se cruza la frontera que une Francia y España y se pasa de los 180 metros de altitud en Saint-Jean hasta los 950 de Roncesvalles, franqueando antes el collado de Lepoeder a 1.430 metros sobre el nivel del mar.
6- Alto del Perdón: Camino tradicional entre Zariquiegui y Uterga, hasta mediados del siglo XIX, hubo aquí arriba una ermita dedicada a la virgen del Perdón y un hospital de peregrinos. Hoy son los molinos de viento y una escultura de hierro los que reciben al caminante.
7- Robledales: Los podemos encontrar en múltiples entornos: en Navarra, en Aragón, en los montes de León, caminando por Triacastela, San Xil, Sarriá, Portomarín…
8- Cuesta de Mostelares: Al salir de Castrojeriz. Áspera subida desde la que se divisan las extensas planicies de Burgos y Palencia. Una joya en medio de los páramos castellanos. Personalmente, me encanta, para a estas alturas ya sabéis que Castilla me fascina especialmente.
9- Bosque de Erro: La ascensión al Alto de Erro es una ascensión tan dura como gratificante y estimulante. Los impresionantes bosques de hayas parecen encantados y tiñen el paisaje de un colorido inimaginable, creando esa atmósfera de majestuosidad que empapa nuestro recorrido por estos valles navarros.
10- Descenso de Somport: A 1.630 metros de altitud, es el punto de entrada a la península de los peregrinos que venían por la ruta de Arles. Desde aquí el peregrino comienza la bajada hacia Jaca, pasando antes por las ruinas del medieval hospital de Santa Cristina, y las localidades de Canfranc, Villanúa y Castiello de Jaca.

«El Camino es un confesionario, todos te cuentan su vida sin conocerte»

Antón Pombo, Periodista especializado en el Camino de Santiago

Afirma que aunque a veces se lance un mensaje turístico, 
la ruta tiene 1.000 años de antigüedad y merece «algo más de respeto».

Aunque historiador de formación, este gallego ha desarrollado su carrera como escritor y periodista especializado en el Camino de Santiago. Contempla el itinerario como un metáfora de la vida, y asegura que recorrerlo, «como mínimo, te carga las pilas». Por supuesto, no descarta otros aspectos del Camino, sin ir más lejos, él mismo se enamoró mientras caminaba por la ruta. Pombo participó ayer en Donostia en los Cursos de Verano de la UPV.

¿Puede un no creyente hacer el Camino de Santiago sin sentirse culpable o incoherente?

Sí, por supuesto. Esto de la culpabilidad sobre las creencias de cada uno pertenece a otra época. Hoy en día el Camino está abierto a todos, ha dejado de ser una ruta de peregrinación católica o cristiana para convertirse en un espacio abierto.

¿Y qué es lo que motiva a estos peregrinos no religiosos?

Sobre todo, la reflexión personal, o querer resolver algún problema que han tenido. El boca a boca funciona bastante, y la gente recomienda a sus conocidos: «Si tienes un problema, haz el Camino, a mí me ayudó». Una hospitalera de cerca de Pamplona, me decía un día: «El Camino se ha convertido en un confesionario lineal. Todo el mundo, aunque no conozca a los demás de nada, habla». Tú vas al Camino, y a la media hora, el peregrino que va a tu lado te está contando incluso cosas que posiblemente no sepan ni sus amigos ni su familia, pero allí se siente en un espacio apropiado para vaciarse y contar sus problemas, expectativas, frustraciones... Y por este motivo sirve tanto a un creyente como a un no creyente, porque es de una ayuda enorme.

¿Se ha perdido, entonces, la conexión religiosa?

No, en absoluto. Convive con otros tipos. Sigue existiendo la posibilidad de hacer el Camino al estilo tradicional, el que quiera hacerlo de una forma religiosa sigue teniendo las mismas claves que hace 500 años: santuarios, iglesias, capillas, ermitas, sacramentos... puede hacerlo perfectamente. Eso es lo bueno del Camino hoy en día, que lo puedes seguir haciendo a la forma tradicional, pero también con criterios de modernidad.

De un tiempo a esta parte, ¿se ha convertido en algo meramente turístico?

Es el mayor riesgo que tenemos ahora, que la promoción y el peso informativo se centren de forma exclusiva en los componentes turísticos y la gente acabe pensando que el Camino de Santiago es simplemente un producto turístico. Por fortuna, ahora mismo, se contrarresta con la realidad, ya no sólo se trata de eso. Pero es cierto que, sobre todo a través de la comunicación de masas, está llegando este mensaje cada vez más, lo que me repatea el hígado, porque es un fenómeno que tiene más de 1.000 años y hay que tener un poco más de respeto por él.

¿Cuáles son los perfiles de peregrino más habituales?

En primer lugar, encontramos el peregrino de corto recorrido o 'turigrino', que no se entera de dónde está ni de lo que hace porque, básicamente, no le da tiempo. También abunda mucho el peregrino fiestero, de verano. Se trata de gente joven que va en grupos, cuyo objetivo principal es pasarlo bien. Es como la cultura de botellón pero llevada al Camino, incluido el alcohol y el ligoteo. Yo no lo critico, porque siempre se ha ligado allí, aunque hay muchas formas de ligar. Después, hay mucho místico que viene a vivir la experiencia de forma mágica, muy esotéricos, sobre todo desde países como Corea o Brasil. Por supuesto, también está el peregrino tradicional, el que hace el Camino por un voto, porque un hijo suyo se ha curado de una enfermedad, porque ha superado un cáncer o porque quiere cumplir la voluntad de un familiar. Y, finalmente, hay mucha gente que llega sin demasiadas ideas preconcebidas, que simplemente se lo plantea como una forma distinta de viajar, o como un reto de esfuerzo personal. Este tipo de gente es la que se va empapando de los valores del Camino y se da cuenta de que es un buen espacio para la reflexión, para pensar y para encontrarte con los demás.

Ha mencionado el concepto de 'peregrino auténtico'. ¿Cuál es?

Es el prototipo de peregrino que a algunos les gustaría que existiera, aunque es más una figura teórica que práctica. Se entiende por 'auténtico' al peregrino que va en plan tradicional, que no es exigente, que hace una ruta de largo recorrido, que acepta lo que le dan, que es humilde, que está aprendiendo, hace un viaje de iniciación. Todo ello respetando los cánones de la tradición peregrinatoria desde la Edad Media hasta hoy. En cualquier caso, es un término equívoco y creo que está muchas veces mal empleado, porque la peregrinación es algo muy personal, está dentro de cada uno, es una actitud. Es injusto poner etiquetas a los demás. ¿Cuánto hay que correr para ser un atleta?

¿Cuándo resurgió la popularidad del Camino de Santiago?

El primer renacimiento fue en los años 80, que fue de base, popular, de personas que recobraban la tradición de sus antepasados. Tras la II Guerra Mundial hubo mucha reflexión sobre el pasado en Francia o Alemania, que pensaba: «Vamos a volver a cuando nos llevábamos algo mejor, a cuándo teníamos en común la cristiandad», a la parte buena de la Edad Media, la idea de fraternidad. Fue en los 90 cuando llegó el boom de la promoción turística, y ahí entran otros factores, como las peregrinaciones de Juan Pablo II a Santiago, que entre católicos tuvieron influencia, o también el Itinerario Cultural Europeo, la Unesco o la promoción de la Xunta. Pero ahí ya estamos hablando de promoción turística pura y dura.

¿Pasará de moda alguna vez el Camino de Santiago?

Si fuera un fenómeno de moda, pasaría de moda, porque el elemento definitorio de la moda es que es algo pasajero. El Camino no está de moda, lo que tiene es una gran popularidad. Pero nunca ha dejado de peregrinar la gente desde el siglo IX, desde que se descubre el sepulcro del apóstol, hasta hoy. Ha habido épocas de mayor o menor afluencia en función de circunstancias históricas, pero yo creo que a corto y medio plazo, la peregrinación goza de una salud estupenda.

Fuentes: diariovasco.com y mundicamino.com

Un buque-escuela surca el Cantábrico hacia Santiago de Compostela para difundir los Caminos del Norte


El buque-escuela "Saltillo" de la Universidad del País Vasco (UPV) partió el 13 de julio del puerto de Hondarribia/Fuenterrabía hacia Santiago de Compostela con el objetivo de "poner en valor y difundir los Caminos del Norte a Santiago, una milenaria Ruta Cultural Europea", informó la institución universitaria. La iniciativa parte de los gobiernos de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco.
Hasta el 23 de julio, el navío hará escalas, dos por cada comunidad autónoma implicada en el proyecto, y contará con una tripulación formada por alumnos de Náutica de la Universidad del País Vasco y personalidades del mundo de la cultura, el deporte, la empresa, etc., que "vivirán este itinerario cultural a medida que el barco llegue a las respectivas comunidades autónomas", destacó la UPV. Además, cada una de las escalas "se convertirá en un acontecimiento para la localidad, ya que se podrá visitar el Saltillo y se celebrarán diversos actos oficiales", añadió.
Entre los invitados en la tripulación figuran Inma Shara (directora de orquesta), Iñaki Perurena (deportista), Mercedes de Miguel (diseñadora), Peio Ruiz Cabestany (deportista), Victoria Cañas (empresaria), Txetxu Berruezo (fotografo) y Carmen Torres Ripa (periodista y escritora).
Los Caminos del Norte a Santiago, cuya candidatura será presentada próximamente a la UNESCO para su inclusión en la lista de Patrimonio Mundial, fueron los primeros testigos de lo que más tarde se convertiría en una de las peregrinaciones más arraigadas, ya que a sus puertos arribaban barcos con mercancías, personas y séquitos que querían llegar a Santiago y descubrir el final de la tierra o Finisterre.

HACIA EL FINISTERRE, DIARIO DEL SER

  
Relato galardonado con el primer premio en un certamen literario
Publicado en: “Concurso literario de relato curto: Camiños de vida”, Xunta de Galicia 2005

Atardece sobre Fisterra y me dejo llevar por el rumor de las olas que, repentinas y fastuosas, se estrellan sobre un mar de rocas que, robustas, soportan estoicamente el embate. En la tarde me quedo a solas conmigo mismo, con mi todo y mi nada, con la fragilidad y la firme voluntad de emprender un nuevo camino en mi vida.

Estoy sentado entre piedras de historia inmemorial con la mirada reposada sobre el horizonte, allí mismo en donde la línea del mar besa el cielo sobre el que navega, una vez más, el eterno sol que fue, también él, protagonista de mi caminar durante casi un mes, que es ya como un ayer que tuvo la rara virtud de “herirme” por dentro.

Desnudo mis pies y los dejo acariciar por la suavidad de la brisa marina mientras las últimas “raiolas” de sol (que así le dicen por estas tierras) me bañan con su tenue luz. La tarde, el mar, el Cabo Fisterra, y mis sueños, se confabulan en este instante único y eterno en el que sosiego el ser y dejo que fluyan los pensamientos, las experiencias vividas a lo largo de estos días, estas semanas de esfuerzo y sufrimiento, también de gozo, profundo gozo.

Mis pies, mis pobres pies, héroes silentes de mis andanzas, son testigos ahora de cuanto escribo. Las cicatrices de las ampollas, compañeras de camino, me hacen recordar los momentos de incertidumbre, de tensión, de sufrimiento, de dudas. “No sé qué pinto yo aquí”, me decía aquel peregrino brasileño que con gran dolor caminaba hecho un guiñapo de hombre, dolorido y quejumbroso, pero firme, firme en la esperanza de que el Camino, su camino, todo camino, el camino verdadero, va por dentro. No lo haces tú, te va haciendo él.

Ahora mi pensamiento vuela y hace las veces de aquellos trovadores medievales que contaban musicalmente cuentos y leyendas que, fuesen o no así, al menos algo de verdad sí encerraban, la verdad de la experiencia, la verdad del ingenio más sutil, la verdad del caminante de todos los tiempos, de todos los caminos.

Comencé a caminar en mi casa, comencé a peregrinar en mi vida desde que soy un trozo de existencia, puesto que el Camino -hoy lo sé mejor- es la vida misma. La vida es un camino, un ir avanzando, ir siguiendo el rastro del sol hacia occidente: tu rastro de sol, tu occidente personal.

Todo fue fruto de un sueño de una noche de verano. Conocí lo “xacobeo” a través de Jaime, un buen amigo que tras caer en una depresión profunda decidió salir al encuentro de la medicina natural que ofrece la naturaleza, la historia, el arte, las personas… y si acaso: la fe. Jaime regresó recuperado, casi feliz. Me dio mucha envidia aquella noche en la que estuvimos charlando hasta altas horas de la madrugada. Fue entonces cuando surgió el proyecto de hacerme al Camino. Sólo necesitaba realizar algunos preparativos, informarme un poco más y disponer la fuerza de voluntad para vivir la experiencia de caminar siguiendo la ruta del sol, hacia Galicia, tierra de ensueño, hacia el FINISTERRAE.

Llegada la primavera tuve el privilegio de “cobrarme” mis vacaciones anuales. Preparé la mochila con todo lo necesario (al final, casi todo sobra): un saco de dormir, una esterilla, productos de aseo, un botiquín, ropa, linterna, cantimplora, una buena guía, algo de dinero y, por supuesto, mi ya tan amada “credencial de peregrino”.

Dos autobuses me llevaron a mi destino, un destino itinerante, un destino para hoy que haría posible el destino de mañana. Así sucede siempre en la vida, hoy caminamos sin saber muy bien hacia dónde, pero de no ser así no hubiéramos llegado a donde hoy estamos y nos hubiéramos perdido la riqueza y grandeza del hoy que mira hacia el horizonte con la mirada de la esperanza.
Comencé mi ruta en Roncesvalles. En la hermosura silvestre de la mañana paseé por el campo que ya dejaba ver su rostro primaveral. Estuve en la bellísima colegiata y allí asistí, con los ojos abiertos como un crío, al rito de la “bendición del peregrino” que me resultó algo así como un espaldarazo, como una palmadita en el hombro que me animaba a la aventura que pronto iba a emprender.
La primera jornada fue dura, muy dura. Llegué al albergue literalmente “hecho polvo” y hasta me vinieron ganas -lo reconozco- de volver a mis orígenes y disfrutar de mis vacaciones de otro modo. Al principio todo me resultaba de lo más atractivo: los campos, las fuentes, la gente con la que me encontraba y a la que saludaba jovial… pero luego llegó la oscuridad. Poco a poco me fui sumiendo en una especie de noche interior de manera que ya no prestaba atención a lo que sucedía por fuera. El dolor del cuerpo y las primeras ampollas fueron la primera gran prueba. Pero luego, ya en el albergue, pude reconocer que todo, también el sufrimiento, está anudado al secreto de la vida. Mayte, una hospitalera muy cariñosa, me ayudó a recuperar el ánimo. Ella fue quien me “trató” las ampollas y quien, con su conversación amena, me invitó a seguir adelante sin desfallecer, tratando de ver lo bueno, lo positivo, lo hermoso de la ruta, también de la vida. Fue ella mi primera “caricia” en una jornada que había puesto a prueba mi fuerza de voluntad.
Vinieron luego momentos de transición. Una especie de rodamiento que me fue haciendo entrar en la onda del camino. Navarra y su primavera frondosa fueron engatusándome y haciéndome sentir un trozo más de vida en el gran puzzle de la creación. En Puente la Reina pude asumir, por primera vez, el gran legado histórico de la ruta jacobea, allí mismo en donde todos los caminos se hacen uno hacia el extremo occidental del continente. Aquí, camino de Compostela, fue en donde se comenzó a gestar la idea de la unidad europea, según el parecer del literato germano Goethe. Recuerdo que en el puente sobre el río Arga cerré los ojos y por un instante me imaginé cómo serían aquellos primeros peregrinos de la historia que abrieron el camino que hoy, con más servicios y comodidades, aún seguimos recorriendo los hijos de este nuevo milenio. La historia es una escuela que conviene no menospreciar, porque de la experiencia surge la sabiduría.
Burgos me sobrecogió con su catedral gótica. Por unos instantes enmudecí contemplando sus torres espigadas que apuntan directas al cielo azul de esta capital castellana (el cielo, techo común, que cubre a toda la humanidad). Pensé entonces que nuestra vida es una obra de arte que hemos de ir elevando entre todos, puesto que la unión hace la fuerza. La capital burgalesa me hizo apetecer la compostelana que era mi objetivo, como lo fue antes de las riadas de peregrinos que provenientes de todos los rincones del planeta desearon (unos lo consiguieron y otros no) alcanzar la basílica compostelana. ¿Qué tendrá de especial este lugar que traspasa historia, cultura y llega hasta nuestros días? Castilla se me antojó ancha, ancha y serena. Ancha porque la planicie me permitía contemplar en lontananza extensiones inmensas de campos en los que los trigales campean a sus anchas. Y serena porque la quietud de la tierra y la contundencia del calor invitaban a hacer un hueco de sombra dentro de uno mismo, la sombra que negaban los árboles. Bajo el sol me hice humilde, comprendí que el ser humano es frágil, que como una amapola puede ser abrasado por el sol, salvo que el agua salvadora aliviase la sed que tuve, sí que tuve con frecuencia, y que siempre acabó siendo saciada por las fuentes del camino o por la generosidad de algunos vecinos que, comprendiendo el esfuerzo del peregrino, se mostraban prestos a ofrecer un trago de agua fresca, o un vaso de vino de la tierra.
León, de hondas raíces romanas, supuso para mí una isla en medio de un mar de tierra, un oasis en el desierto. En lontananza, su catedral, conocida como la “pulcra leonina”, semejaba ser hermana gemela de la de Burgos. Lo primero que hice al llegar fue entrar en sus entrañas, dejarme llevar por el oleaje manso de sus columnas, arcos, capiteles y, ¡oh, alarde de hermosura! por el torrente de luz multicolor que produce la claridad del día que atraviesa las vidrieras inmensas. La luz policromada es sedante del alma. Uno, por unos instantes, no puede sino pensar en lo divino, en lo más noble del ser humano. En León me adormecí en el silencio y me dejé llevar por un sentimiento de hermosura. Sí, el camino ya estaba “trabajándome” por dentro, con suavidad y rigor, con sufrimiento y esperanza. Algo estaba sucediendo en mi ser que me estaba conmoviendo como nunca lo hubiera imaginado.
Vendría luego la risueña maragatería con su capital Astorga, coqueta y acogedora, como prólogo del Bierzo, en el que el verde frondoso y las montañas comienzan a ganar terreno. Primero Ponferrada con sus templarios y luego Villafranca con sus monumentos medievales invitan a soñar con la ya no lejana tierra gallega, cuyos acentos y palabras comienzan ya a dejarse oír por las rúas de la orilla del río Burbia.
Recuerdo que salí de Villafranca antes del amanecer. Sabía que en ese día había llegado la hora de acometer la subida más dura del camino francés. En la cima me aguardaba un poblado casi mágico (así lo sentenciaba la guía) al que se llega tras mucho esfuerzo, un esfuerzo de unos 9 kilómetros cuesta arriba, ¡ufff! muy cuesta arriba.
O Cebreiro es un poblado de origen celta que corona un alto y que casi se diría que roza el cielo. No en vano allí las nubes conviven con los vecinos. En O Cebreiro disfruté de la ternura de sus gentes, de la hospitalidad y también de la compañía de muchos peregrinos de aquí y de allá, incluso de allende los mares. Pero el corazón palpitante del reino de las pallozas es su iglesita de Santa María, templo prerrománico del siglo IX que encierra en sí el misterio de la sencillez. Después de contemplar la imagen románica de la patrona del lugar, con sus ojos enormes que parecen querer hablar, me senté en un banco y pasé tiempo, horas, en silencio, con los ojos cerrados, re-pensando mi vida, haciendo una especie de síntesis en profundidad, sin miedos ni máscaras, quedándome a solas con mi verdad. O Cebreiro fue un punto de inflexión en mi vida. Sí, decididamente el Camino me estaba transformando por dentro, ya casi me costaba reconocerme. O Cebreiro fue el mejor prólogo antes de la meta jacobea. Ya sólo me quedaba descender a Santiago, ese lugar que, a fuerza de deseo, se había convertido en una obsesión.
Galicia es simplemente hermosa. La naturaleza aquí se ha hecho un monumento a sí misma entronizando al verde como color victorioso que anima a la esperanza. “Esperanza, esperanza, la vida es esperanza” –me repetía con frecuencia al transitar por esta tierra en la que la lluvia es un peregrino más que va y viene a su antojo-. Alto do Poio (último gran repecho que casi me deja sin aliento), Triacastela y su iglesia de Santiago, Samos y su monasterio junto al río Ouribio, Sarria y su calle “Real”, Portomarín con su fortaleza de San Nicolás, Palas de Rei y San Tirso, Melide y Arzúa, son lugares de tradición jacobea que no hacen sino hacer apetecer al peregrino la ciudad que da nombre al Camino que, a base de caldo, queso, vino, carne, pescados varios, etc… ya va alimentando el cuerpo para recobrar las fuerzas que flojean después de tanto trasiego entre calor, frío, lluvia, sol…

Y al fin Compostela. El Monte del Gozo tiene un aire muy especial que te empapa pulmones y corazón a un tiempo. Aquí está la prueba de fuego del Camino, la constatación de si verdaderamente eres peregrino. Cuando contemples la silueta de las torres catedralicias junto a unos monumentales peregrinos que guardan memoria del nombre del lugar se te escapará una lágrima y brotarán los recuerdos. El descenso a la ciudad se te hace duro y largo, duro porque sabes que va a concluir un acontecimiento grande en tu vida. Largo porque no quieres concluir. Pero debes caminar, sí, siempre hacia delante, sin mirar atrás.
El barrio de San Lázaro, la rúa de “Os Concheiros” y la de San Pedro te hacen derivar en la Puerta del Camino que tras leve ascensión por la Casas “Reais” y un leve descenso por Cervantes y Azabachería te permiten recibir el último abrazo, el de la catedral románica que se convierte en tu casa, en casa de todos, y el abrazo al Apóstol más que tu abrazo es el abrazo que tú mereces tras tanto sacrificio, sufrimientos y dudas. Ahora ya no dudas, ahora disfrutas y te dejas hacer mientras el “Botafumeiro”, rey de los incensarios, perfuma el ambiente y tú te dejas perfumar los olores desagradables acumulados en el camino, los “malos olores” acumulados a lo largo de tu vida. Compostela te purifica al tiempo que te sumerges en un mar de piedra y asistes estupefacto al milagro de la lluvia que, una vez más, invita a interiorizar la experiencia y a compartir, a ofrecer la solidaridad que es la gran lección del camino.
Atardece en Fisterra y me dejo llevar por el rumor de las olas y por el recuerdo. Ahora descanso. Mañana regreso a mis orígenes. Mañana continúo camino pero de otra forma, con la experiencia que da el haber caminado hacia SANTIAGO DE COMPOSTELA.

Francisco J. Castro Miramontes

Los Caminos a Santiago: Galería fotográfica de "FreeCat"


Disfruta con las fotos de FreeCat y su visión de los diferentes
Caminos que ha hecho desde el año 2004

¿Qué es ser un peregrino?


"Mi buen amigo y grandísimo caminante Jaime Figueras pone negro sobre blanco para responder a esta pregunta, que tantas ampollas (y nunca mejor dicho) levanta, de qué es un auténtico peregrino. Y a imagen del poema que Rudyard Kipling escribió a su hijo, nos contesta:
- Si tu decisión de peregrinar a Compostela es únicamente personal y no provocada por amigos o porque está de moda…
- Si, creyente o no creyente, eres capaz de añadir a esta decisión un poco de espiritualidad…
Si proyectas tu Camino según tus posibilidades pero siempre con el objetivo último de llegar a Compostela…
- Si procuras elegir tu equipo en cuanto a su función y no a las “marcas”…
- Si eliges bien tu calzado para evitar ampollas y sin embargo estás dispuesto a soportarlas…
- Si prescindes de lo superfluo y consigues que tu equipo no supere el 10% de tu peso…
- Si estás dispuesto a aceptar con una sonrisa que en algún momento tu gratificante ducha de fin de etapa se enfríe…
- Si estás dispuesto a dormir en sencillas camas y a veces, rodeado de ronquidos…
- Si consigues adaptarte a la elemental rutina de las etapas y eres capaz de afrontar los imprevistos con buen humor…
- Si eres capaz de convivir con otros caminantes sin tener en cuenta su raza, origen, credo, nivel social, intelectual o económico…
- Si eres capaz de aceptar de ellos una opinión distinta a la tuya y además considerarla…
- Si la meteorología adversa sólo influye en tu atuendo y no en tu estado de ánimo…
- Si estando cansado, no te desanimas y dices: Ultreia! Adelante!…
- Si eres capaz de ayudar al que lo necesita y aceptar las necesidades de los demás…
- Si el caminar te satisface y las ampollas y calambres son únicamente inconvenientes secundarios…
- Si eres capaz de no contar ”batallitas” y en cambio escuchar las de los demás…
- Si al acercarte a Compostela sientes la necesidad de frenar tu ritmo para retrasar la llegada…
- Si al llegar ante la Catedral y escuchar una gaita gallega te invade la emoción…
- Si , creyente o no creyente, te emociona la “Misa del Peregrino” al ir recordando tus jornadas y si al final no te sientes identificado, lo consideras sólo un error humano…
- Si contestas con una sonrisa al solicitar tu Compostela cuando, después de tus cientos de Km. caminados, te preguntan por qué no sellaste en Melide…
- Si decides ir a Fisterra , te extasías con la muerte del sol en Occidente y sin embargo te abstienes de quemar tus viejos calcetines…
- Si al volver a tu vida cotidiana consideras todos los buenos deseos que has acumulado en el Camino de las Estrellas y sobre todo: los llevas a la práctica…
- Si cumples con todo ello mi amigo, serás el auténtico peregrino poseedor del Espíritu del Camino….
- …Y lo que es más importante: Serás una persona sana en cuerpo y alma."

Jaime Figueras 

Y tú, ¿añadirías o quitarías alguna proposición?

(Joan Fiol, www.gronze.com)

Gran página de los Caminos a Santiago



Frases del Camino


"Peregrinar es rezar con los pies"

"El Camino no se anda, se vive"

"El turista exige, el peregrino agradece"

"Seguir caminos ajenos puede parecer muy fácil. Pero si sigues siempre los caminos de otros estás desperdiciando tu vida. Es preciso que dibujes con tus pasos tu propio camino personal.
Sólo tu puedes construir tu propia vida"

"De nada sirve ver las señales si no sabes leerlas"

"Una cosa es llorar con los ojos y otra llorar con las entrañas"

"El verdadero problema no son las ampollas, sino los miedos"

"El milagro del Camino está en que convierte en mágicas las cosas normales"

"No busques a Dios en el Universo; búscalo dentro de tí"

"Lo más parecido al cielo es la amistad"

(Galicias.com)

Silencios para pensar (Federación de Asociaciones de Amigos del Camino Santiago)



Ni hemos tenido, ni vamos a tener mejor ocasión en nuestra vida de reflexionar, de interiorizar en nuestros pensamientos, de buscar y encontrar soluciones a nuestros problemas, de recibir una cura de humildad, de ver la parte positiva del género humano, en definitiva, de realizar esa búsqueda interior, que queriendo o sin querer, todos añoramos.

Qué claridad en nuestras ideas, qué perceptividad la nuestra para las personas, la flora y la fauna, el arte, la bondad..., y todo cuanto nos rodea y ha supuesto nuestra vida.

Es conveniente, por tanto, y especialmente si se hace el Camino con compañía, reservarse un tiempo, y si es al aire libre, mejor, para nuestros pensamientos, para dejarlos correr deliberadamente, analizarlos, enfocarlos desde distintos ángulos, que viaje nuestra imaginación, abandonarse, no pensar absolutamente en nada, dejar la mente en blanco.

Puede parecer en principio difícil, pero es cuestión de repetir, media hora al día será suficiente, e incluso, para los grupos ya formados, que algún día salgan sus componentes con unos minutos de diferencia para que puedan pensar con mayor tranquilidad, sin molestarse los unos a los otros, pues el peregrinar en grupo tiene sus ventajas e inconvenientes.

Filosofía del Camino (Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago)

Nuestra actitud, lo iremos comprobando a medida que hacemos el Camino, irá cambiando hacia todo, evitaremos pisar las flores y las hormigas, seremos más cariñosos y amables con nuestros compañeros ocasionales y en el trato con las gentes del Camino, habremos perdido nuestro nombre y para los lugareños cuando se dirijan a nosotros lo harán con el nombre común de "peregrino".

El Camino de Santiago, nos guste o no nos guste, es un Camino sagrado que como tal lo han recorrido antes de nosotros millones de peregrinos, a lo largo de más de mil años, y como tal ha quedado impregnado.

Le debemos un respeto y además hay que tener muy en cuenta que en mayor o menor medida, todos los que lo recorremos en esa búsqueda interior, llevamos una parte del espíritu.

Si no fuera nuestro caso, lo deberemos hacer por respeto a los demás y por educación.

Los que hemos tenido ocasión de realizarlo, coincidimos en que el Camino "empieza" en Santiago. Hasta allí, lo hemos podido hacer con una u otra actitud, pero cuando lleguemos a Santiago, en absoluto será la misma que cuando salimos.

El Camino de Santiago Francés, resumen del recorrido