![]() |
| San Millán de la Cogolla |
Etapas de los Caminos Francés, Navarro, Aragonés y otros: Itinerarios, recomendaciones, imágenes... Iremos completando las etapas del más auténtico recorrido vital, noble, humano y personal que pueda realizarse a pie, a caballo o en bicicleta. Fuentes: Vídeos: Portal "YouTube". Imágenes: Propias; Google Imágenes/web. Agradecimiento especial al grupo Eroski/Consumer por su magnífica clasificación de las etapas de esta singular ruta senderista plasmadas en su "Guía completa del Camino Francés"
Las primeras palabras escritas en castellano

" Cono aiutorio de nuestro dueno, dueno Christo,
dueno Salbatore, qual dueno get ena honore
e qual dueno tienet ela mandatione cono Padre,
cono Spiritu Sancto, enos siéculos de los siéculos.
Fácanos Deus omnipotes tal serbitio fere ke
denante ela sua face gaudioso segamus. Amen."
Es un fragmento típico de la paleografía castellana aunque conserva rasgos navarro-aragoneses.
...Y nació la lengua castellana

Se da por lo tanto una situación de bilingüismo, con lo que los hábitos fonéticos de unos se verán importantemente influenciados por otros. Fue así en esa primera Castilla, donde comenzó la deformación del romance hispanogodo, que más o menos se hablaba en toda la península de una forma homogénea. Esta lengua romance, hablada por esas gentes cántabras y vasconas, con sus peculiaridades lingüísticas y fonéticas irán deformando y desviando la norma y poco a poco convirtiéndola en un nuevo dialecto. Esta lengua naciente, ira evolucionando de una forma interna y única, ayudada además por una situación de aislamiento debida a la dificultad de comunicación orográfica y a las malas relaciones con el mundo hispanogodo de León.
Las ganas de separación e independencia de este pueblo naciente, hará que se sientan orgullosos de estas diferencias con su habla y será bandera distintiva.
Como escribe el insigne lingüista Cesar Hernández: "Y así debió nacer el castellano, como un conjunto de deformaciones vulgares provocadas en un ambiente de situación bilingüe, con clara intención de manifestar su personalidad propia frente a otras normas habladas. Su germen, pues, debió ser ese romance hispanovisigótico, y sus impulsores los factores señalados, es decir, los varios hábitos lingüísticos, la deformación, la vulgarización y la conciencia positiva de unos hablantes respecto a su manera de hablar."
Las glosas emilianenses de San Millán de la Cogolla (La Rioja)

Su nombre se debe a que fueron compuestas en el Monasterio de San Millán de la Cogolla (Millán o Emiliano procede del latín Aemilianus), perteneciente a la Comunidad Autónoma de La Rioja y por aquel entonces parte del Reino de Navarra, situado en la zona donde no se habló castellano hasta siglos después. Su valor se descubrió en 1911, cuando Manuel Gómez Moreno, que estudiaba la arquitectura mozárabe del Monasterio de Suso, transcribió todas las glosas, alrededor de mil, y se las envió a Ramón Menéndez Pidal.
San Millán y Santiago en la batalla de Simancas, un cuadro del Museo Emilianense que procede de Cihuri (La Rioja)

El cuadro es obra del pintor de origen burgalés, Pedro Ruiz de Salazar, nacido hacia 1604, residiendo en la ciudad de Santo Domingo de la Calzada desde 1632 hasta su muerte en 1670. Cuadros suyos se encuentran abundantes en La Rioja, por ejemplo en Santurde, monasterio de Cañas, Briñas, Laguardia, Corporales, Anguiano y el propio Santo Domingo de la Calzada, y por supuesto en el monasterio de San Millán.
En el cuadro que ahora nos ocupa aparecen San Millán y Santiago montados en blancos corceles sobre un cielo tempestuoso, con rayos y centellas, en medio de un amplio paisaje. A la derecha, los ejércitos cristianos se arrodillan ante los santos invocados. En la parte central, varios moros persiguen a unas mujeres y rapiñan los cadáveres. Puede ilustrar la escena el texto de Gonzalo de Berceo, que dice:
"El que tenie la mitra e la croza en la mano,
esse fue el apóstol de San Juan hermano;
el que la cruz tenie e el capiello plano,
esse fue Sant Millán el varón cogollano".
Nos interesa en este momento destacar que este cuadro de la aparición de San Millán y Santiago en la batalla de Simancas procede del priorato de Cihuri. Los habitantes de este pueblo, que con tanto interés han seguido los artículos precedentes, visitarán con mas gusto el monasterio emilianense y su museo y contemplarán con especial orgullo el citado cuadro, que está perfectamente documentado a través de una carta fechada en Burgos en 1914 y dirigida al padre prior del convento de San Millán. Dice así:
"Muy respetable señor: Habiendo muerto mi marido el día 10 del pasado enero (año 1914) y habiéndome encargado de palabra, pues que murió sin testar, que les entregase un cuadro que, por herencia y mejora, le dejó su señora madre y que perteneció al convento que los padres benedictinos tenían hace muchos años en el priorato de Cihuri, pueblo de La Rioja, colocado en el refectorio. La voluntad de mi difunto esposo era que volviese a ustedes.
"No puedo decirles lo que este cuadro vale, pero sí les diré que se llevó a restaurar a Madrid, donde, al retocarlo, según nuestro parecer, le quitaron algún valor artístico, ya pesar de ello, costó el arreglo 5.000 reales. Mide dos metros cuarenta centímetros de largo por unos cuarenta y seis de ancho. (I. Gutiérrez Pastor en su obra "Catálogo de pintura del monasterio de San Millán" da estas medidas: 112 por 1,91). Es un lienzo que representa una batalla. Les doy todos estos detalles para que ustedes comisionen a alguna persona de toda su confianza, que lo pueda embalar bien y enviar a esa respetable comunidad, pidiendo yo al reverendo padre guardián alguna misa por el alma de quien tanto respetaba a esa comunidad."
Por si quieren informarse ustedes de quién era mi difunto esposo, les diré que se llamaba Mariano Sáenz de Cenzano, abogado, que trabajó mucho en Haro, persona conocidísima en toda La Rioja... De ustedes afectísíma segura servidora, Casimira Hernández, viuda de Cenzano".
El encargado de recoger el cuadro fue don Constantino Garrán, quien lo cursó por ferrocarril desde Burgos a la estación de Haro, desde donde fue trasladado a San Millán a mediados de mayo de 1914. (Víctor Hermosilla, Monasterio de San Millán de la Cogolla, un siglo de historia agustiniana, Roma 1983)
Camino secundario de San Millán de la Cogolla
Esta variante del camino arranca de Nájera, en dirección Sur, por la carretera comarcal 113, hasta cruzar un puente sobre el río Najerilla. En el próximo cruce habrá que tomar hacia las localidades de Cárdenas, Badarán y Berceo.
A las tierras que vemos a la derecha de la carretera entre Badarán y Berceo les corresponde el honor de ser la base territorial donde se inició la aventura humana en este rincón del Valle del Ebro. En los últimos años, por ahí se han encontrado cientos de instrumentos de silex que están siendo estudiados por los arqueólogos y que están proporcionando las pistas para el conocimiento del primer hombre que cazó por estas tierras riojanas, hace más de 125.000 años.
Berceo es bien conocido por ser la cuna de dos insignes personalidades: San Millán y Gonzalo de Berceo. Este último nació a finales del siglo XII y se le recuerda en la historia de la literatura como el primer poeta identificado de la lengua española. Escribió una extensa obra con miles de versos estructurados en estrofas de cuaderna vía.
En San Millán de la Cogolla es obligado visitar los dos monasterios. El de arriba o Monasterio de Suso tiene su origen en unas grutas o cenobios en los que vivió y murió San Millán, un anacoreta del siglo sexto que atrajo con su fama a una selecta comunidad de monjes que convirtieron al monasterio en un importantísimo centro cultural.
Aquellos monjes copistas crearon una gran colección de códices y manuscritos que hoy son las joyas de los más pretigiosos archivos. Allí nació el idioma español cuando un monje, hacia la segunda mitad del siglo X, hizo anotaciones en castellano y en vascuence en la página 72 del denominado "Códice Emilianense 60".

En Suso podremos contemplar elementos pertenecientes a modas culturales diferentes: austeras cuevas eremíticas, arcos visigóticos, ampliaciones prerrománicas, remozados árabes... y todo ello en un paraje de sosegada belleza.

El otro monasterio, el de Yuso, es de enormes proporciones. Lo que nos ha llegado de su arquitectura es obra de los siglos XVI y XVII. En su interior es recomendable ver la reconstrucción de las arquetas de San Felices y San Millán, con los relieves tallados en marfil que han conseguido sobrevivir a los abundantes desmanes que ha soportado el santuario. La biblioteca y el archivo, a pesar de los muchos saqueos, todavía conserva unos diez mil volúmenes y todo el encanto y el misterio de las bibliotecas monacales.

Sobre estas líneas, la arqueta de San Felices con relieves en marfil y motivos repujados en plata
Recientemente se ha habilitado dentro del monasterio un espacio como albergue de peregrinos para continuar la tradición hospitalaria que siempre ha existido en ese lugar.
El regreso para retomar el Camino de Santiago se hace por Berceo, a Villar de Torre, Cirueña y Santo Domingo de la Calzada. En este itinerario recomendamos visitar el monasterio de Cañas, un edificio que encierra los mejores argumentos y soluciones arquitectónicas del arte gótico. Los muros casi desaparecen ocupados por enormes ventanales. Los canteros que concibieron el templo pretendieron que la cabecera se convirtiera en una fuente de luz para todo el recinto. Es la luz que San Benito imaginaba como metáfora del estado de Gracia.

Gonzalo de Berceo y San Millán de la Cogolla
Berceo fue el más importante representante del mester de clerecía. Depuró el idioma castellano creando la lengua literaria, para lo cual trasvasó numeroso vocabulario desde el latín (cultismos) y recurrió a fórmulas de la literatura oral tradicional y del mester de juglaría. En su trabajo como notario eclesiástico, y con la intención de paliar la decadencia del monasterio, llegó incluso a falsificar documentos para conseguir que los reacios campesinos pagaran sus contribuciones al mismo.
Su poesía trata siempre sobre tema religioso, y está constituida fundamentalmente por hagiografías, esto es, escrituras sobre materia sagrada y por extensión biografías de los santos, en especial aquellos a los que se rendía culto en los monasterios con los que estuvo vinculado: la Estoria de sennor San Millán, la Vida de Sancta Oria, virgen y La vida del glorioso confesor Santo Domingo de Silos, por ejemplo. Su obra maestra es, sin embargo, los Milagros de Nuestra Señora. Otras obras suyas son El duelo que fizo la Virgen María el día de la Pasión de su fijo Jesu Cristo, Del sacrificio de la Misa, De los signos que aparecerán ante del Juicio, el Martiryo de Sant Laurencio, los Loores de Nuestra Señora y tres Himnos, dedicados a Jesús, el Espíritu Santo y la Virgen.
No se muestra como un narrador original, ya que traduce ampliando obras escritas anteriormente en latín; su originalidad y carácter artístico debe apreciarse en el tratamiento de los temas, en el estilo, los detalles costumbristas y adaptaciones a la mentalidad medieval y campesina que añade a dichos relatos.
Su poesía es culta, aunque se reviste de una apariencia popular y utiliza elementos tradicionales; la estrofa que emplea para la versificación es la cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo (cuatro versos alejandrinos o de catorce sílabas separados cada uno en dos mitades de siete sílabas por una cesura que coincide con final de palabra y grupo fónico, impidiendo toda sinalefa, y con una única rima consonante en todos sus versos).
Sus obras se pueden dividir en tres grupos:
1. Poemas sobre la Virgen María: Loores de Nuestra Señora, Duelo que fizo la Virgen y Milagros de Nuestra Señora.
2. Vidas de santos: Vida de San Millán, Vida de Santo Domingo de Silos, Poema de Santa Oria y Martirio de San Lorenzo.
3. Poemas doctrinales: De los signos que aparecen antes del Juicio Final y Del sacrificio de la misa.
Monasterios de San Millán de la Cogolla: Suso y Yuso

Esta continuidad monástica ha sido la primera razón por la que se le concedió el título de Patrimonio de la humanidad en 1997. A esta razón se unen las culturales. San Millán ha sido considerado durante muchos años como «Cuna del Castellano», ya que en el Escritorio de San Millán se escribieron las Glosas Emilianenses, unos de los documentos más antiguos en los que aparecen textos romances que darían fe del origen del castellano, además de contener unos pequeños textos en vascuence. En el mismo monasterio firma sus versos Gonzalo de Berceo, el primer poeta castellano de nombre conocido.

Y al servicio de estos monjes distinguimos dos edificios. El más antiguo, en la parte alta de la montaña, llamado San Millán de Suso (en castellano antiguo, suso quiere decir arriba) y San Millán de Yuso (yuso quiere decir abajo).
Suso, el primero y primitivo que fue habitado por San Millán, se encuentra en medio de una exuberante vegetación, en la ladera de una colina muy desgastada que tiene como telón de fondo la Cogolla llamada así por el perfil que ostenta parecido a un monje llevando cuculla (capa que usaban varias órdenes religiosas, que cubrían a la vez cuerpo y cabeza). En el fondo de la montaña están los dos niveles de cuevas habitadas por Millán y sus discípulos. A su alrededor se construye el actual edificio donde encontramos testimonios de la época morázabe, arcos de herradura, o románica: cenotafio de san Millán.

El segundo, Yuso, construido posteriormente se sitúa más abajo y es de mayores dimensiones. Conocido como el Escorial de la Rioja ocupa el lugar de un antiguo edificio románico que se derrumba totalmente en 1504 para construir el actual. Destaca en él la iglesia, el claustro, la sacristía barroca y el conjunto de biblioteca y archivo. En la actualidad además de monasterio de frailes agustinos recoletos es la sede del CILENGUA, el Centro internacional de Investigación de la Lengua Castellana.

En la actualidad el edificio de arriba, Suso, es propiedad del Estado, y no vive nadie en él desde la Desamortización de Mendizábal. El edificio de abajo, Yuso, está habitado por una comunidad de frailes agustinos recoletos.








