Etapas de los Caminos Francés, Navarro, Aragonés y otros: Itinerarios, recomendaciones, imágenes... Iremos completando las etapas del más auténtico recorrido vital, noble, humano y personal que pueda realizarse a pie, a caballo o en bicicleta. Fuentes: Vídeos: Portal "YouTube". Imágenes: Propias; Google Imágenes/web. Agradecimiento especial al grupo Eroski/Consumer por su magnífica clasificación de las etapas de esta singular ruta senderista plasmadas en su "Guía completa del Camino Francés"
Leyenda de San Virila (Monasterio de Leyre)

El abad Virila nació en Tiermas en el 870 y murió en Leyre en el 950.
Mantenía el bueno del abad tremendas dudas sobre cómo sería el gozo de la eternidad. Es así que un día de plenitud primaveral se interna en el bosque cercano con estas meditaciones que leía en un libro.
En la espesura del bosque aparece un ruiseñor, que con sus trinos distrae su atención de la lectura, apartándolo hasta una fuente. Allí queda prendado del canto del pájaro, hasta que se adormece.
Cuando se despierta la naturaleza había cobrado nueva vida y no encuentra elcamino de vuelta, hasta que al fin lo reconoce y al monasterio al fondo, que ahora es más grande, con iglesia mayor y nuevas dependencias que no comprende. Al llegar a la portería e identificarse, nadie le reconoce. Buscando en el archivo del cenobio encuentran un abad Virila " perdido en el bosque ", pero hacía trescientos años.
Es entonces el monasterio una revolución por el milagro acaecido, y en pleno Te Deum de acción de gracias se abre la bóveda de la iglesia y se oye la voz de Dios " Virila, tu has estado trescientos años oyendo el canto de un ruiseñor y te ha parecido un instante. Los goces de la eternidad son mucho más perfectos ". Un ruiseñor entra entonces por la puerta de la iglesia con un anillo abacial en el pico, y lo coloca en el dedo del abad, que lo fue hasta que Dios lo llamó a comprobar la gloria eterna.
En los alrededores del Monasterio se encuentra la Fuente de San Virila.

La cripta del monasterio benedictino de Leyre

Fue construida para nivelar el terreno donde se alzaría la iglesia y servir como cimiento a la misma. Es de forma cuadrada siguiendo la forma de la cabecera del templo, por lo que dispone de tres ábsides circulares y cuatro naves iguales cubiertas por bóvedas de cañón. Una de ellas es más reciente que el resto, al estar en ese lugar la escalera que comunicaba la iglesia con la cripta. Se construyó en piedra caliza con cuarzo y hierro, lo que le ha dado una resistencia que le ha permitido su buen estado de conservación.
La cripta fue concebida con tres naves. Sin embargo, la nave central se dividió finalmente en dos por la arcada axial central, resultando en las cuatro naves que ahora se pueden admirar. Esta modificación influyó en el diseño del ábside central.

Los grandes capiteles son los que mantienen el peso de la cabecera del templo. Son todos diferentes entre sí, tanto en tamaño como en motivo de decoración. Algunos llevan enormes cimacios y van formando un bosque de pilares de triple codillo y de perpiaños peraltadísimos que refuerzan naves abovedadas. La decoración es muy sencilla, basándose en temas animales y geométricos. La cripta, junto a la iglesia, fue consagrada en 1057.
La puerta de entrada a la cripta, la más antigua de todo el conjunto monástico, es de un románico naciente, muy sobrio y rudo. Está formada por tres arcos de medio punto superpuestos y escalonados que apoyan directamente sobre las impostas, cuya única decoración es el bisel que le han dado a las arquivoltas.
Junto a la cripta está el túnel de San Virila que comunica con la cripta por medio de tres ventanas pequeñas y estrechas, que se abren en la pared oeste de la misma. Este túnel servía como salida del monasterio a los campos de los alrededores. En la actualidad está cegado y en su fondo hay una imagen, del siglo XVII, de San Virila, abad del monasterio durante el siglo X. Este personaje es el protagonista local de una leyenda, extendida por el camino de Santiago, en la cual Dios le hace comprender el misterio de la eternidad.
El monasterio de Leyre


Existen noticias documentadas sobre Leyre ya en el siglo IX. El monasterio tuvo una gran relevancia en la historia de reino de Pamplona-Nájera y posteriormente en el de Navarra, así como en la Reconquista. En él está ubicado el panteón en el que yacen los primeros monarcas del reino de Pamplona.
Leyre fue fundado como un monasterio benedictino, aunque posteriormente pasó a estar en manos de monjes cistercienses. En la actualidad, el conjunto monástico pertenece a la Comunidad Foral de Navarra, que lo ha cedido a sus primitivos moradores, la orden benedictina, para su cuidado y funcionamiento.

De Ruesta a Sangüesa: Qué ver, qué hacer
Un camino empedrado con claros visos de calzada romana o simple camino de piedra para facilitar el paso del ganado, como sostiene el ingeniero de Obras Públicas Isaac Moreno, lleva hasta las puertas de Undués de Lerda, última población aragonesa del Camino de Santiago. Pertenece a la comarca de las Cinco Villas y se asienta sobre la sierra de Sarda, en la depresión prepirenaica de la Val d'Onsella. El núcleo más antiguo se arremolina en torno a la iglesia de San Martín del siglo XVI. Destacan también el edificio del Ayuntamiento del siglo XV, dos casas palacio del siglo XVIII y el propio albergue de peregrinos, un antiguo palacio de finales del XV completamente rehabilitado en 1994.

•SANGÜESA:
Después de Jaca, Sangüesa es la segunda localidad en número de habitantes (más de 5.000), del Camino Aragonés. Pertenece al partido judicial de Aoiz desde el siglo XIX pero fue capital de una de las cinco merindades históricas que conformaban Navarra. El primer burgo de Sangüesa hay que buscarlo donde hoy se encuentra Rocaforte, localidad también de paso hacia Santiago y situada al otro lado del río Aragón. En el año 1090, Sancho Ramírez, rey de Aragón y Pamplona, otorgó a ese primer burgo el fuero de Jaca para favorecer la repoblación. Treinta y dos años más tarde, en el año 1122, el también rey de Aragón y Pamplona, Alfonso I el Batallador, extendió ese fuero al burgo nuevo de Sangüesa, que comenzaba a crecer a orillas del río. Como tantas otras localidades del Camino, creció y se constituyó al paso de los peregrinos que atravesaban, como ahora, la rúa Mayor. El viajero moderno encontrará en Sangüesa todos los servicios que hubiera podido echar en falta desde que abandonó Jaca.
Iglesia de Santa María la Real:
Situada en la calle Mayor, junto al puente sobre el río Aragón, Santa María la Real es la niña bonita de Sangüesa y su portada un destacado referente del románico español. El cuerpo está formado por tres naves de tres tramos cada una y por una cabecera de tres ábsides. La torre octogonal es de estilo gótico y fue reformada en el siglo XX. La popular portada está completamente cubierta de esculturas realizadas por los maestros Leodegarius y San Juan de la Peña. Entre las muchas escenas representadas se dan cita el Génesis, la vida y Resurrección de Jesucristo y el Juicio Final, que ocupa el tímpano.

Iglesia de San Salvador:
Cerrada desde el año 2001 por problemas estructurales, fue construida a finales del siglo XIII en estilo gótico. La portada es posterior, del siglo XVI, y representa el Juicio Final. Los muros interiores fueron cubiertos con cal blanca a finales del siglo XVIII y esconden pinturas góticas que esperan ser recuperadas.
Iglesia de Santiago:
Declarada Monumento Histórico Artístico en 1977, se trata de una construcción con elementos románicos y góticos de los siglos XII y XIII. En el tímpano de la portada, del siglo XVII, está representado Santiago flanqueado por dos peregrinos. A su vez, el interior guarda una imagen de Santiago peregrino del siglo XIV.
Etapa 04: Ruesta - Sangüesa

Sobre el abultado empedrado de las calles de Ruesta y echando la vista atrás para contemplar una última panorámica de un pueblo del pasado reciente, colonizado por la masa arbórea y que se niega a sucumbir a la ruina y al despoblamiento total, descendemos hasta una pasarela apoyada en pilares de piedra que permite salvar el río Regal, cuyo cauce baja a morir al pantano. Pasado el camping llegamos junto a la ermita de Santiago, templo románico abandonado a su suerte. Al paso por la ermita le coge el testigo una pista forestal que se encargará de guiar nuestros pasos en la subida por el monte Fenerol. No hay pérdida. Sólo hay que prestar atención a un desvío de noventa grados hacia la izquierda que puede pasar desapercibido (Km 2,7)
Tomado el desvío, el desnivel se endurece y según vamos ganando altura el bosque queda a nuestros pies y permite deleitarse con una bonita panorámica del pantano de Yesa, el despoblado de Tiermas - que al igual que Ruesta fue abandonado forzosamente por sus vecinos cuando construyeron el embalse - y la barrera rocosa de la sierra de Leyre. Alcanzando el alto (Km 6,4) comenzamos a descender sin prisas y por un terreno abierto donde se entremezcla una vegetación rasa de media montaña con las siembras de cereal. Undúes de Lerda dista cinco kilómetros. Cuando por fin se observa su estampa medieval de tonos terrizos se aviva sin querer el paso y tras un tramo de calzada romana se nos exige un peaje en forma de esforzado repecho para entrar en este pueblo zaragozano (Km 11,3)
El segundo tramo de la etapa presenta un terreno más favorable. Nos alejamos de Undués por un sendero que se abre paso entre el matorral y que desciende por la cresta de la montaña hasta el llano. Un panel informativo nos da la bienvenida a Navarra, Aragón llega a su fin y, según los datos del GPS, ya hemos avanzado 98,8 kilómetros desde Somport. (Km 14,6). Más adelante entramos en una aburrida pista de concentración que nos acompaña durante cerca de una hora y que, con muchas ganas, dejamos por la izquierda. Tras un leve cambio de dirección salimos a una pista asfaltada que atraviesa una zona conocida como Llano del Real, salpicada de fincas rústicas. Pasado bajo el puente de la variante entramos en Sangüesa. Dejamos a mano izquierda la plaza de toros y rectos, por la calle Magdalena, llegamos a la rotonda donde está expuesto el portal de Carajeas, una de las puertas de la muralla del siglo XIII. Seguimos de frente para entrar en la calle Enrique de Labrit, donde se encuentra el albergue (Km 21,8)
