
Etapas de los Caminos Francés, Navarro, Aragonés y otros: Itinerarios, recomendaciones, imágenes... Iremos completando las etapas del más auténtico recorrido vital, noble, humano y personal que pueda realizarse a pie, a caballo o en bicicleta. Fuentes: Vídeos: Portal "YouTube". Imágenes: Propias; Google Imágenes/web. Agradecimiento especial al grupo Eroski/Consumer por su magnífica clasificación de las etapas de esta singular ruta senderista plasmadas en su "Guía completa del Camino Francés"
Los Templarios y el Santo Grial


En efecto, en su obra "Parzival" -en castellano posiblemente sea más conocida como 'Perceval o en el cuento del Grial'- von Eschenbach se refiere a los 'templeisen' -templarios- como los auténticos custodios o guardianes del Santo Grial, objeto al que se refería describiéndolo como "una fuente de poder de la que emana riqueza y abundancia sin límites".
El Cáliz de la Catedral de Valencia: Historia

Está formado por la copa propiamente dicha, el pie y una estructura de oro con dos asas que los une. El conjunto mide 17 centímetros de altura y la copa propiamente dicha es de forma semiesférica, con un diámetro de 9 centímetros y constituída por ágata llamada cornerina oriental, de color rojo obscuro cuyo estudio arqueológico muestra que fué labrada en su taller de Palestina o Egipto entre el siglo IV a.c. y el primero de nuestra era. Debajo de la copa, están la vara, con su nudo, y las asas, todo ello de oro y con primorosos adornos burilados de gusto griego que demuestran gran antigüedad. El pie es, al parecer, de concha, reforzado con armadura también de oro, adornada con dos rubíes, dos esmeraldas y veintiseis perlas, en vez de las veintiocho que tenía antes, pues se perdieron dos. El rigor arqueológico obliga a observar que estos adornos fueron sobrepuestos en los siglos XIII a XIV.
El Santo Cáliz en tiempos de Cristo:
Dicen los Santos Evangelios que, llegado el día en que había de sacrificarse el cordero pascual, Jesucristo se reunió con sus discípulos en casa del Padre de Familia, quien, según algunos comentaristas, era un noble y acaudalado varón llamado Chusa . Allí celebró la cena ritual de los judíos, tras la cual y, después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús realizó la institución de la Eucaristía, para lo cual se proveyó de pan ázimo y de un cáliz.
El Santo Cáliz en los albores de la Cristiandad:
Este Vaso de suma trascendencia no pudo ser olvidado tras la muerte del Redentor, tanto más cuanto los discípulos se reunieron varias veces en el Cenáculo. Así se explica de modo natural de el Santo Cáliz apareciese en Roma, llevado probablemente desde Jerusalem por San Pedro, cabeza de la Iglesia. Transcurrieron, pues, dos siglos y medio, durante los cuales el fervor de los cristianos no dejaría de posarse en reliquia tan singular y existen claros indicios de que el cáliz con que los pontífices de los primeros tiempos de la Iglesia celebraron la misa en el mismo que usó Jesus en el Cenáculo. Al cabo de dicho tiempo, el emperador Valeriano desencadenó una violentísima persecución contra el cristianismo, en la que pereció martirizado el Papa Sixto II. El Pontífice, antes de morir, entregó las reliquias, las alhajas y el dinero a su diácono Lorenzo, natural de Huesca, quien también fué martirizado, no sin que antes enviara a la ciudad natal el Cáliz de la Eucaristía acompañado de una carta suya. Ocurría todo ello el año 258 o, según algunos autores, el 261.
El Santo Cáliz en España:
Insignes historiadores de Aragón hacen constar la permanencia de la preciadísima Copa en Huesca durante los subsiguientes siglos, hasta que, invadida España por los musulmanes, el obispo de Huesca, llamado Audeberto, hubo de abandonar, por el año 713, su sede episcopal para refugiarse, con los bienes que pudo salvar y, desde luego, con el Santo Cáliz, en la cueva del monte Pano donde vivía el ermitaño Juan de Atarés; lugar en que posteriormente se fundó y se desarrolló el monasterio de San Juan de la Peña; lugar en que surgió un núcleo de hombres esforzados que acometieron la reconquista contra los mahometanos.
La literatura grialica medieval:
Tuvo esta lucha caracteres épicos, que no dejaron de ser aprovechados para la creación literaria, ya que, según reputados historiadores de la literatura, constituyen el origen o la fuente de poemas tan célebres como los de Cristián de Troyes o Wolfram de Eschenbach , con su héroe Parceval o Parzival, que es posteriormente al Parsifal de Ricardo Wagner. En todos estos poemas hay un Vaso maravilloso, al que se denomina Graal o Grial y cuya relación con el Santo Cáliz es fácil comprender.
El Santo Cáliz durante el Medievo:
La portentosa reliquia, cuyo prestigio había brillado de manera tan evidente a través de los siglos, fué deseada por el rey de Aragón don Martín el Humano, quien, hallándose en Zaragoza, envió a San Juan de la Peña emisarios influyentes para que le obtuviesen el Vaso de la Ultima Cena. El documento de donación, que se conserva en Barcelona, fué otorgado en 26 de septiembre de 1399. En él se hace constar que el Santo Cáliz fué remitido desde Roma con una carta de San Lorenzo.
El Santo Cáliz en Valencia:
A partir de entonces, la reliquia tan adorable para toda la cristiandad fué custodiada en el palacio real zaragozano llamado de la Aljafería. De allí pasó, durante el reinado de don Alfonso el Magnánimo, al Palacio del Real, situado junto al río Turia, en la ciudad de Valencia, donde permaneció algún tiempo.
Habiendo muerto mosén Antonio Sanz, capellán mayor de la capilla regia, el rey de Navarra, don Juan, como lugarteniente de su mencionado hermano don Alfonso, dispuso, en 1424, que las reliquias y otras joyas guardadas en el Palacio del Real, pasaran, para mayor seguridad, a la sacristía de la Catedral. Con este fin se extendió en 18 de marzo de 1437 el correspondiente documento, autorizado por dignatarios y funcionarios, donde se describía "el Cáliz en que Jesucristo consagró la sangre el jueves de la Cena" .
Desde aquella fecha, ha seguido en aumento la devoción al prodigioso Vaso.
Durante mucho tiempo se guardó en el Aula Capitular nueva de la Catedral de Valencia, donde se le tributaba culto. Modernamente, ha sido expuesto en el Aula Capitular antigua, llamada ahora Capilla del Santo Cáliz , que es una estancia de noble arquitectura gótica. El mencionado recinto -construido en el siglo XIV- conserva el ambiente de pasados siglos, a lo que contribuyen diversos objetos de significación histórica allí conservados.
El Santo Grial en Valencia, argumentos
El Cáliz de la Catedral de Valencia

El tímpano de la puerta de entrada oeste en Santa María (Santa Cruz de la Serós)

Santa Cruz de la Serós (Santa María)

Se trata de un edificio que debió ser comenzado en el último tercio del siglo XI. Desaparecieron hace siglos, el claustro que estaría anexo a la iglesia, probablemente en el lateral sur de la iglesia y estancias como la sala capitular, el refectorio y el dormitorio de las monjas, el archivo monástico, quizás una sala dedicada a escritorio, que siempre se distribuían en su entorno...
Todo ello se completaría con almacenes y depósitos para el cereal y el vino, caballerizas, pajar, etc.

Destaca de él su significación histórica ya que entre sus paredes se cobijaron las hijas del primer rey de Aragón, Ramiro I, y las mujeres de las más notables familias nobiliarias de los siglos XI y XII. La documentación que se ha conservado, en su mayor parte conservada en el Archivo Histórico Nacional de Madrid y en el monasterio de las Benedictinas de Jaca, así lo acredita.
Desde el punto de vista del arte, Santa María no es una más de las iglesias románicas altoaragonesas. Su tamaño es considerable en relación a la población para la que fue edificada. Sólo se explica por las circunstancias específicas que se reunieron en torno a este edificio: casi seguro contó con mecenazgo regio, albergue de infantas reales y de mujeres de la nobleza. Presenta además una torre de gran altura y rotundos volúmenes, tratándose sin duda del más destacado campanario dentro del románico aragonés.

El Santo Cáliz de San Juan de la Peña

Cuenta la tradición que en este monasterio estuvo custodiado durante muchos años el Santo Grial, el cáliz de Jesucristo.
En San Juan de la Peña se puede contemplar un duplicado ya que la pieza auténtica se encuentra, actualmente, en la Catedral de Valencia.
El Papa Juan Pablo II, en su visita a Valencia, celebró la Eucaristía usando este vaso otorgando credibilidad a quienes mantienen que es el auténtico Santo Grial, o sea, la copa que Jesús de Nazaret usó en la última cena con sus discípulos antes de su pasión y muerte.
El Santo Cáliz que se conserva en la Catedral de Valencia se compone, en realidad, de tres partes distintas:

1.- La Copa de la Parte Superior. Esta copa superior sería la utilizada por Jesús como Cáliz en la Última Cena. Se trata de una copa de piedra ágata cornalina oriental, semiesférica, de 9'5 centímetros de diámetro medio en la boca, 5'5 centímetros de profundidad por el interior y 7 centímetros de altura desde la base al borde; toda ella lisa, al interior y al exterior, sin ningún adorno, excepción hecha de una simple línea incisa, de corte redondeado, muy regular, que corre paralela al borde y a escasa distancia de él.
2.- La Parte Central. Se trata de la vara con su nudo, de 7 centímetros de largo, que sirve como elemento de unión entre la copa y el pie, con añadidura de las asas y de una guarnición de oro purísimo, finamente burilado, que soporta el engaste en el pie de perlas y piedras. Se trata, claramente, de un añadido en relación con la copa original.
3.- La Parte Inferior. Está formada por un vaso ovalado e invertido, del mismo color y parecido material que la copa. Los ejes de la base miden 14'5 centímetros. el eje mayor y 9'7 centímetros el eje central menor, y un pie casi rectangular con los lados cortos redondeados, rehundidos en el interior, con 4 y 3 centímetros de eje mayor y menor respectivamente, y una altura de 5 milímetros. Todo él lleva una guarnición de oro puro, sobre el cual van montadas 27 perlas, dos rubíes y dos esmeraldas de gran valor.

El Santo Cáliz fue examinado detalladamente en 1960 por el Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza Don Antonio Beltrán, el cual, en su libro “El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia” (Valencia 1960), llegó a las siguientes conclusiones:
- Que el Cáliz resulta estar compuesto de tres partes, de las cuales dos gozaron de autonomía y en un momento determinado fueron unidas entre sí por la tercera. Es decir, los dos vasos unidos por el nudo. La única parte que sigue cumpliendo su primitivo papel es la copa, mientras que el actual pie fue un día pieza estimadísima, como lo demuestra el filete de oro que lo bordea. La orfebrería, aparte del valor funcional de servir de unión de copa y pie, sirvió para alhajar la sencilla copa y como muestra del aprecio en que se le tenía.
- Que la copa superior se remonta a la época comprendida entre el siglo I antes de Cristo y el I de nuestra Era, y fue labrada en un taller oriental de Egipto, de Siria o de la propia Palestina, por lo que bien “pudo estar en la mesa de la Santa Cena” y “pudo ser el que Jesucristo utilizó para beber, para consagrar o para ambas cosas”. Para efectuar esta datación el profesor Beltrán lo comparó con otros cálices de piedra pulida, provenientes de Palestina y fechados en el siglo I a.C., que se conservan en el Bristish Museum de Londres.
- Que el pie es un vaso egipcio o califal del siglo X u XI, añadido a la copa hacia el siglo XIV.
- Que las perlas y piedras preciosas que lo ornamentan son posteriores y pudieron ser sobrepuestas cuando el Santo Cáliz era venerado en San Juan de la Peña.
Las conclusiones del profesor Beltrán han sido apoyadas ahora por la investigadora norteamericana Janice Bennet, que ha publicado en el año 2002 un libro en inglés dedicado al Santo Cáliz de Valencia. Esta obra incorpora un análisis comparativo con fotografías del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia y de varios vasos de celebraciones palestinas elaborados con piedras semipreciosas, datados en el año 50 antes de Cristo, que se conservan en el British Museum de Londres.
De este modo, y cuanto menos, queda acreditado que la copa conservada en Valencia (la parte superior a la que nos hemos referido), por su antigüedad, sí pudo ser utilizada por Jesús en su Última Cena.
