Etapas de los Caminos Francés, Navarro, Aragonés y otros: Itinerarios, recomendaciones, imágenes... Iremos completando las etapas del más auténtico recorrido vital, noble, humano y personal que pueda realizarse a pie, a caballo o en bicicleta. Fuentes: Vídeos: Portal "YouTube". Imágenes: Propias; Google Imágenes/web. Agradecimiento especial al grupo Eroski/Consumer por su magnífica clasificación de las etapas de esta singular ruta senderista plasmadas en su "Guía completa del Camino Francés"
De Somport a Jaca: Qué ver, qué hacer
•Ruinas del Hospital de Santa Cristina:
Próximo a Candanchú, el Camino de Santiago rodea su estructura antes de cruzar el río Aragón por el puente de Santa Cristina. Desde el siglo XI supuso un reconfortante alojamiento para los peregrinos. Aunque en ruinas desde el siglo XVII, el capítulo IV del libro V del Codex Calixtinus lo define, junto al hospital de Jerusalén y el hospital de Mont Joux, como 'una de las columnas que el Señor estableció en este mundo para sostenimiento de sus pobres'. Entre el 2003 y el 2005, la empresa Sargantana S.L llevó a cabo tareas de excavación y consolidación.
•Canfranc estación:
El núcleo conocido anteriormente por Los Arañones creció con la construcción de la Estación Internacional en 1928. Se trasladó el Ayuntamiento hasta aquí después del incendio que asoló Canfranc pueblo en 1944. Buen lugar de provisión para la etapa, ya que tiene multitud de bares restaurantes, panadería, carnicería y tiendas de alimentación.
•Estación Internacional de Canfranc:
Inaugurada en 1928 por el rey español Alfonso XIII y el presidente francés Gaston Doumergue, la Estación Internacional de Canfranc formó parte del ambicioso proyecto de comunicación ferroviaria entre España y Francia a través del valle del Aragón. El tránsito de materiales y viajeros entre ambos países perduró hasta 1970, año en el que se derrumbó uno de los puentes al paso de un tren de mercancías. Afortunadamente sin víctimas. El desmesurado edificio, con 241 metros de fachada, hoy está cubierto de andamios y grúas que pretenden convertirlo en hotel.
•Torre de fusileros:
Saliendo de Canfranc Estación, tras pasar el túnel de la N-330 y antes de bajar a la presa del embalse, ya se puede ver esta fortificación militar del último cuarto del siglo XIX. Sirvió de apoyo a la estrenada vía de comunicación con Francia y ahora se ha aprovechado como sala de exposiciones. La torre, de planta ovalada, tiene cuatro pisos y está construida en sillería.
•Canfranc:
Debido al encajonamiento de la población entre la N-330 y el río Aragón y los peñascos pirenaicos, la calle Albareda, que divide la localidad en dos mitades iguales, constituye su única vía de paso. El escarpado terreno no le ha permitido cambiar su fisonomía desde su fundación en el siglo XI. Hasta el siglo XX fue la población más próxima a la frontera, así que el continuo tránsito de gentes y el consiguiente comercio y cobro de peajes se convirtieron en su modo de subsistencia. Gran parte de la población abandonó el pueblo tras el devastador incendio de 1944 y la capitalidad pasó al núcleo de Canfranc Estación.

•Iglesia parroquial de la Asunción:
Hubo un templo románico consagrado a la Asunción pero el actual es el resultado de diferentes etapas constructivas. En una de ellas participó Juan de Segura, destacado maestro oscense del siglo XVI. En el interior hay cuatro retablos barrocos en las capillas laterales.

•Puente medieval:
Conocido comúnmente como puente de abajo, se trata de una construcción medieval restaurada en el siglo XVI que permite cruzar el río Aragón en dirección a Villanúa.
•Villanúa:
En la Edad Media, como otras aldeas del valle de Aragón, en un escenario convulso, Villanúa se constituyó y pobló de gentes atraídas con la finalidad de que explotasen los fértiles campos de la ribera del Aragón. En el siglo XX, con el esplendor de la actividad agropecuaria y las obras del ferrocarril de Canfranc, Villanúa superó los mil habitantes. Hoy sólo roza el medio millar y basa su autosuficiencia en los servicios derivados del turismo.
•Cueva de las Güixas:
Antes de entrar en Villanúa la senda pasa junto a la cueva de las Güixas (brujas), un conjunto de galerías subterráneas adaptadas al turismo. Destaca la gruta conocida como la Catedral, de 16 metros de altura y con variopintas columnas de estalactitas y estalagmitas. La empresa Sargantana se encarga de organizar las visitas, y se puede contactar con ellos en el teléfono 974 373 217 o en la dirección: cuevas@sargantana.info. Debido a la humedad y las bajas temperaturas, es conveniente llevar ropa de abrigo para visitarlas.
•Iglesia de San Esteban:
Conserva algún testimonio de su pasado románico pero su aspecto actual es del siglo XVIII. El interior está constituido por dos naves y dos capillas y guarda una talla policromada de la Virgen de los siglos XI o XII.
•Castiello de jaca:
Asentado en la parte baja del alto valle del Aragón, Castiello es también entrada natural al valle de la Garcipollera, entorno natural y de caza con varios despoblados. Conocido como el 'pueblo de las cien reliquias', gracias a la leyenda de un peregrino valenciano que donó a los vecinos de Castiello todos los bienes que llevaba consigo. Estas reliquias se guardan en una arqueta que se abre el primer domingo de julio.
•Iglesia de San Miguel:
Emplazada en la parte alta de la localidad, es el primer edificio que ve el peregrino al entrar en Castiello de Jaca. Su construcción primitiva data del siglo XII pero su aspecto ha ido variando hasta el siglo XIX. Destaca en su interior el retablo barroco del altar mayor.

•Jaca:
•Además de visitar los monumentos, tras más de 30 kilómetros de caminata lo que más apetece es sentarse en una terraza y disfrutar del ambiente de la plaza de la Catedral o pasear tranquilamente por la comercial y bulliciosa calle Mayor.
*Información recopilada de la obra de Albergo Gómez García: Guía invisible de Jaca. Construcción y desaparición de la ciudad antigua y medieval.

•Catedral de San Pedro:
Comenzó a construirse entre 1075 y 1094 bajo el reinado de Sancho Ramírez. Conserva en lo básico su estructura y configuración románica: una planta basilical de tres naves, cabecera con tres ábsides semicirculares y dos puertas de acceso, la meridional y la puerta occidental o principal. Lo que el peregrino puede contemplar en la actualidad es el resultado de varias etapas constructivas que han ido aportando nuevos espacios edificados y decoraciones. En el ábside meridional se encuentra resumido el lenguaje propio del románico jaqués, que no es otro que el famoso ajedrezado, un relieve en forma de pequeños cilindros que decora frisos y arquivoltas de ventanas y portadas.
•Museo Diocesano:
Creado en 1963, se inauguró en 1970 para preservar valiosas pinturas románicas, tallas en piedra y madera, etc. de las iglesias de la diócesis de Jaca. El museo se encuentra en el claustro románico de la catedral y en salas contiguas. Actualmente se encuentra cerrado por obras de reforma y se ha reabierto en 2010, coincidiendo con el Año Jacobeo.
•Torre del reloj:
Torre del gótico civil levantada hacia 1445 como residencia particular. Situada en la plaza del Marqués de la Cadena, actualmente es sede de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos. Bautizada por el sobrenombre del reloj, fue también conocida como Torre del Merino (representante del rey en la ciudad) y por Torre de la Cárcel, ya que se convirtió en la sede de las cárceles de la ciudad de Jaca.
* Iglesia de Santiago:
Hace esquina entre las calles Ferrenal y Coso, en lo que un día fue el barrio de Santiago, lugar donde también se encontraba la desaparecida Puerta de Baños, por la que salía el peregrino de Jaca para tomar la dirección hacia Navarra. La iglesia se construyó en 1088 y fue claramente restaurada en el siglo XVIII. Destaca en ella las ventanas geminadas (de doble arco enlazado por una columna) de la torre campanario.
•Ciudadela de Jaca:
Recinto defensivo pentagonal construido por orden de Felipe II entre finales del siglo XVI y el XVIII. Hasta el siglo XIX fue conocido como Castillo de San Pedro. En el foso del recinto campean los ciervos a sus anchas.
Etapa 01: Puerto de Somport - Jaca

A 1.630 metros de altitud, en pleno Pirineo oscense, el alto de Somport es el lugar soñado para iniciar una peregrinación a Santiago de Compostela. Por delante, 161 kilómetros y seis jornadas hasta llegar a Obanos, localidad en la que esta ruta confluye con el Camino Francés que parte de Roncesavalles. Rumbo norte-sur y guiado siempre por la brecha del río Aragón, el trazado de la etapa de hoy desciende el fresco valle en busca de la meseta jaquesa.
Tras salir del refugio, nuestros primeros pasos no tienen pérdida, hay una señal de madera con la indicación "GR 65.3 Canfranc Estación" y un mojón jacobeo labrado con las distancias a Santiago de Compostela (858 Km) y Undúes de Lerda, última población aragonesa (87 Km). Bajamos las escaleras que se encuentran junto al mojón para seguir descendiendo junto a la margen derecha de un joven río Aragón. Apenas recorridos 800 metros rodeamos la planta excavada del hospital de Santa Cristina, reconocido albergue fundado en la Baja Edad Media. Tras dejar la estación invernal de Candanchú a mano derecha, cruzamos la N-330, salvamos el pequeño desnivel gracias a unas escaleras y retomamos la marcha valle abajo. La presencia de algunos búnker de hormigón y el desafiante panorama de nuestra derecha, con alturas pirenaicas que se alzan sobre el campamento de Rioseta, facilitan la travesía hasta toparnos con la chimenea de la fundería del Anglasé, una torre de sillería que representa el único testigo de una antigua mina de cobre y hierro. (Km 3,2).
Después de un breve encuentro con el bosque salimos a una pista y giramos a la izquierda para salvar el cauce del río procedente de la Canal Roya. Acto seguido, abrimos un portillo de madera y retomamos la senda. Un kilómetro más abajo, un puente de madera permite cruzar las aguas del barranco de Izas, que también se desploman hacia el río Aragón. Continuamos bajando por un estrecho sendero comido por la exuberante vegetación y a espaldas del Coll de Ladrones, dos fuertes defensivos de 1758 y 1900 mimetizados sobre el peñasco. El aroma de un horno de pan abre el apetito llegando al arcén de la N-330, carretera que seguimos para entrar en Canfranc Estación. (Km 6,8).
Una acera pavimentada permite abandonar la población junto al río pero, tras las últimas casas, se vuelve al arcén de la carretera para cruzar un túnel. A la salida se gira a la izquierda para tomar unas escaleras que bajan al pie de la presa de Canfranc (Km 8,5). Cruzando el Aragón nos internarnos por una senda que zigzaguea sobre el cortado formado por la erosiva acción del río. Desde este mirador puede observarse la torre de Fusileros, fortificación militar del siglo XIX emplazada al borde de la N-330. En algunos tramos el camino se torna sombrío gracias a la cobertura de las hayas y desciende hasta el barranco de Ip, donde saluda una fría cascada. (Km 10). Cruzamos el puente, aún con la compañía del frescor de los helechos y el bosque, para recorrer un kilómetro y presentarnos en Canfranc pueblo. (Km 11,2).
La localidad se cruza por la calle Albareda, que divide el pueblo en dos mitades iguales, y se deja a mano izquierda la iglesia parroquial de la Asunción para cruzar el río Aragón por el puente medieval. Arropados entre la montaña y el río seguimos durante más de dos kilómetros hasta llegar a un paso subterráneo que atraviesa la N-330 y que obliga casi a agacharse. (Km 13,6). Otro tramo de dos kilómetros, con la perspectiva del río bajo nuestros pies, nos lleva a pasar junto a la entrada de la cueva de las Güixas, una gruta de estalactitas y estalagmitas. De inmediato se llega a la entrada de Villanúa, donde surge la primera alternativa de la etapa. La primera opción gira hacia la derecha, cruza el puente sobre el Aragón y continúa hasta la siguiente localidad por una cabañera (cañada para el ganado) paralela a la N-330. La segunda opción, la que sigue la guía, nos lleva hasta el centro de Villanúa. (Km 15,8)
Llegando junto al supermercado torcemos a la izquierda y abandonamos Villanúa tras dejar atrás la iglesia de San Esteban. Nos fiamos de las marcas rojas y blancas del GR, que nos guían durante más de una hora, primero por pista asfaltada y luego por pistas de tierra y piedras, hasta un puente sobre el Aragón (Km 21,4). Lo pasamos para llegar a la N-330, que cruzamos con cuidado para subir hasta Castiello de Jaca (Km 22,6).
Dejando a mano derecha la iglesia de San Miguel, se desciende calle abajo hasta la carretera nacional. La cruzamos para llegar a la zona de servicios del pueblo y de seguido volvemos a salvar por otro puente el río Aragón. Un gratificante paseo por la margen del río nos lleva a cruzar sobre una pasarela habilitada en 2010 sobre otro cauce, esta vez el del Ijuez (Km 23,8). Solventado este punto, antes conflictivo y que gracias a la pasarela ha quedado en el recuerdo, retomamos la marcha media hora más hasta cruzar la carretera y después continuamos más de dos kilómetros pegados al arcén y por algunas cabañeras paralelas a la N-330. Llegamos así hasta la ermita de la Victoria (Km 28,3) y un puente, tras el que afrontamos el fuerte repecho de la cuesta de la Salud para entrar en Jaca. Rectos, por la avenida de Francia, llegamos hasta la plaza de la Catedral y continuamos por la calles Bellido y Puerta Nueva para girar a la derecha por la calle del Hospital y de nuevo a la derecha por Conde Aznar, donde se encuentra el albergue. (Km 30,5) Fin de etapa.

