Capillas templarias en el Camino de Santiago



Tratado de Tordehumos:

En 1194, se establece el tratado de Tordehumos entre los Reyes de Castilla y León, por el que ambos reyes intercambian la posesión 5 Castillos en el territorio del otro. La custodia de los Castillos en tierras de Castilla, bajo soberanía leonesa fue encargada a los Templarios, que así garantizaban la seguridad del Camino de Santiago.

Capillas templarias en el Camino de Santiago:


Eunate. La ermita Templaria más desconcertante.

Torres del Rio. La Iglesia del Santo Sepulcro, es la culminación del octógono perfecto.

Puente la Reina. Iglesia del Crucifijo De estilo tardo románica, fue construida por los Templarios a mitad del siglo XII, que acoge la Virgen con Niño del siglo XII y un Cristo Crucificado, en forma de Y.

Castrojeriz. Iglesia de San Juan. En pleno Camino de Santiago, reconstruida sobre una base románica, pertenecía a los Templarios, que más tarde cedieron a los Hospitalarios, para que desempeñaran su labor de auxilio a los Peregrinos.
Rabanal del CaminoIglesia Parroquial. Pequeña Iglesia, con restos románicos que pertenecía a la Encomienda Templaría de Ponferrada.

Ponferrada. Una de las encomiendas de Temple, más importantes de España. Era un enclave fundamental en el Reino de León. Desarrollaron labores de protección del Camino de Santiago, cediendo después estas funciones a la Orden de Santiago y a los Hospitalarios. La encomienda dispuso de los Castillos de: Cornatel, Corullón, Sarracín (Vega de Valcarce) y quizás también del Castillo de Balboa.
La desaparición de la Orden, supuso el cambio de propietario, pasando por las manos de la familia Osorio y del Conde de Lemos.
A raíz de la revuelta Irmandiña y las luchas entre el Conde de Lemos y su hijo, fue reclamado por los Reyes Católicos
La jurisdicción de la encomienda de la Orden del Temple de Ponferrada, abarcaba, casi todo el Bierzo, extendiéndose desde de Rabanal de Camino hasta O Cebreiro.
Los monasterios del Bierzo, pertenecian al Cister, el Monasterio de O Cebreiro al Cluny.

Vega de Valcarce. El Castillo Sarracín, fue un enclave Templario, para la defensa de los Peregrinos que iban a Santiago. En Vega de Valcarce, se cobraba el Portazgo, que era un pago por un derecho de paso. Los peregrinos estaban exentos, pero muchas veces los peregrinos de encargo, podan considerarse ricos mercaderes y eran obligados al Pago del Portazgo.
Esto origino un camino histórico que discurra al lado de Sarracín por el monte de la Villela (Villaus del Codex Calixtinus), obteniendo así la protección frente a los Portazgueros del Castillo de Autares. Había otro camino alternativo, para eludir el Portazgo, que se desviaba por el valle de San Fiz, y continuaba hacia Villasinde (Hospital de Villasinde) y enlazaba en la Vilela con el camino Histórico. También se continuaba hacia Barjas (ver Juego de la Oca), accediendo a O Cebreiro.
Pasado O Cebreiro, la protección de los peregrinos pasaba a la Orden de Santiago.

San Esteban de Barbadelo ( no lejos de Sarria) Asentamiento Templario.


(Fuente: http://www.ordendeltemple.com)


El Camino de Santiago. Una visión desde Oriente


El Camino de Santiago fue distinguido por el Consejo de Europa como Primer Itinerario Cultural Europeo hace ya veinticuatro años. Esta exposición fotográfica en blanco y negro es la visión que el fotógrafo japonés Tomohiro Muda recoge del Camino Francés. La mayoría de las obras se concentra en retratar el patrimonio artístico y el paisaje del camino desde Roncesvalles hasta Galicia, pasando por Frómista (León) . Muda también fotografió la prolongación del camino desde Santiago hasta Finisterre, el llamado Camino de Fisterra-Muxía. Esta exposición, que se inauguró en París en 2008 con un gran éxito de público, logra captar el espíritu del arte románico con mucha claridad. El día de la inauguración, el profesor Dr. Javier Gómez-Montero de la Universidad Christian-Albrecht de Kiel presentará la exposición con una conferencia sobre la proyección nórdica del Camino de Santiago. 

Ficha técnicaObra: 40 obras
Autor/a/es/as: Tomohiro Muda
Cronología: 2008-2009
Técnica: Fotografías en blanco y negro
Tamaño: varios tamaños
Procedencia: Galicia

Participantes: Javier Gómez Montero , catedrático . Universidad de Kiel

Entidades Organizadoras:

Instituto Cervantes (Hamburgo)

Entidades colaboradoras:

Consulado General de España (Hamburgo)

Camino de Santiago - Gestión del Plan Jacobeo / Camino de Santiago _ Xestion do Plan Xacobeo

Universidad Christian-Albrecht de Kiel / Christian-Albrechts-Universität Zu Kiel

El Camino de Santiago se promociona en la ciudad alemana de Kiel



La ciudad alemana de Kiel acoge desde el viernes 28 de octubre la muestra fotográfica "Camino de Santiago. Una visión desde oriente", del artista japonés Tomohiro Muda. La iniciativa, que forma parte de las actividades de promoción puestas en marcha por la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo en el país germano, se completará con el ciclo de conferencias "Lecciones Xacobeas", que se desarrollará entre el 31 de octubre y el 6 de febrero de 2012.

La muestra, que ya se ha expuesto en Hamburgo, permanecerá abierta en Kiel hasta el 26 de noviembre. "Camino de Santiago. Una visión desde oriente" es el fruto de las dos peregrinaciones jacobeas experimentadas por el artista japonés Tomohiro Muda, que se declara un "entusiasta" del arte románico.

La exposición ya se mostró al público en París durante 2008, y ha pasado por ciudades como Wakayama, Tokio, México D.F. y Santiago de Compostela. En 2010, con motivo de la celebración del Año Xacobeo, la Xunta de Galicia acercó la colección fotográfica a varias localidades del Camino Francés, entre ellas, Palas de Rei, Ames, Dumbría, Muxía y Fisterra.

Estas actividades para la promoción del Camino de Santiago se ha puesto en marcha por iniciativa de la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo. También colaboran con el organismo el consulado español en Hamburgo, la Sociedad Germano Iberoamericana y el Instituto de Lengua y Cultura Españolas, que acoge la muestra fotográfica.

Nace el Observatorio Jacobeo


Su objetivo es velar por todos los aspectos relacionados 
con el Camino de Santiago

Los ayuntamientos de Astorga, Burgos, Pamplona, Logroño, Santiago de Compostela y Jaca han firmado el protocolo de constitución de un Observatorio Jacobeo, cuyo objetivo es velar por todos los aspectos relacionados con el Camino de Santiago. La iniciativa ha partido de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Jaca (Huesca) y quiere avanzar hasta la creación de un fondo documental virtual sobre la Ruta Jacobea, dónde se podrá consultar a través de Internet la bibliografía, fotografías y documentos relacionados con esta vía de peregrinación, ha explicado el presidente del colectivo, Francisco Rapún.

La asociación ha hecho partícipe de esta propuesta a los municipios de Astorga, Burgos, Pamplona, Logroño y Santiago de Compostela, que son los que participan en la mesa redonda titulada "Las Ciudades del Camino ante el nuevo reto del Peregrinaje" que cerrará el tercer ciclo cultural Jaca Jacobea organizado por el colectivo. En el debate, que estará moderado por el presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, Domingo Buesa, participarán alcaldes, concejales o representantes de estos ayuntamientos "que han mostrado su acuerdo con la creación de un Observatorio Jacobeo", ha dicho Rapún.

La asociación baraja también la creación de la figura de "un comisario del Camino de Santiago", cuya función sería "estar pendiente del mismo por encima de autonomías y límites geográficos o políticos". Este asunto se analiza también en el encuentro de todas estas ciudades por las que transcurre el Camino de Santiago.

Entrenamientos previos al Camino de Santiago en bicicleta



Pensamos que para las personas que no tienen mucha costumbre, y en función de la distancia a recorrer cada día, con dos meses será suficiente. Deberemos empezar poco a poco, al principio rodando, para más adelante alternar las partes llanas con subidas; de esta forma nos iremos acostumbrando a conocer las multiplicaciones más adecuadas para cada perfil.

Caso de ser posible sería muy interesante, sobre todo al principio del entrenamiento, que nos acompañara una persona con costumbre de andar en bicicleta, que nos enseñara sus "secretos".

Como todo en esta vida, es cuestión de proponérselo, tomándoselo con seriedad.

No me resisto a comentar el caso de una señora, que sin saber andar en bicicleta, llegó a Santiago ... y seguía sin saber andar. Muy sencillo: Su esposo, por algún problema de rehabilitación, tenía que hacer bicicleta todos los días. Con una bicicleta pequeña y plegable, se hizo él mismo, prolongándola con unos tubos, una tipo tandém y su esposa, para que no se aburriera, le acompañaba en el sillín posterior todos los días pero no sabía andar en bicicleta. No sé a quién se le ocurrió, pero el caso es que, acompañada de su hijo de unos 16 años, él, por supuesto, guiando, hizo el Camino de Santiago en el año 1991.

La bici no tenía cambios por lo que muchas cuestas tenían que subirlas empujando. Bajarlas era otro problema pues los frenos no respondían al ir cargada con el equipaje y tenían también que bajarse de la bici. Las etapas que realizaban eran, en distancia, iguales a las de los que iban andando pero llegaron felizmente a Santiago ... y no terminó de aprender a andar en bici.

Creo que en cuanto a qué se puede hacer, queda todo dicho.

Otra cosa serían las etapas o días empleados en hacer el Camino; no conviene ir con prisas, tomemos el tiempo necesario.

Sería muy conveniente entrenar los últimos días con las alforjas cargadas; de esta forma, además de acostumbrarnos, nos daríamos cuenta que el peso y el volumen del equipaje es un problema por lo que conviene reducirlos al máximo llevando, por tanto, lo realmente imprescindible.

Fuente: Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago

Entrenamientos previos al Camino de Santiago a pie




Ya hemos tomado la decisión y, por tanto, tenemos que empezar rápidamente con los entrenamientos; al Camino, dentro de lo posible, tenemos que ir a disfrutar de lo mucho que tiene, nos tenemos que concentrar en él y su filosofía, que la tiene, y muy rica por cierto, y olvidarnos de la fatiga, ampollas y pies.

Si no estamos muy acostumbrados a andar, al principio deberemos empezar con paseos cortos, que se irán alargando progresivamente, especialmente los fines de semana, si es posible con salidas al monte, para habituarnos a las subidas y bajadas, hasta que lleguemos a dominar la distancia que creemos será la de las etapas a realizar.

Las últimas salidas las deberíamos realizar con la mochila cargada para irnos haciendo a su peso, y a la vez nos puede servir para darnos cuenta si el peso que llevamos es excesivo, pues es muy distinto hacer un domingo 25, 30 ó 35 Km. llegar a casa, ducharnos, dormir en nuestra cama y al día siguiente seguir con la vida normal. Sería conveniente en los últimos fines de semana, tratar de andar con la mochila el viernes por la tarde y hacer el máximo de Km., el sábado lo mismo, y de nuevo el domingo con el equivalente en Km. de las etapas previstas; si lo hacemos sin grandes problemas, llegar a Santiago sólo será cuestión de días.

Hay que tener en cuenta que el auténtico entrenamiento lo realizaremos en el propio Camino, y nos será más fácil hacer 40 Km. en el último tercio del recorrido, que 25 en el primero.

No obstante, para los que no hayan tenido posibilidad de entrenarse antes de empezar, indicarles que el mejor entrenamiento es la propia realización del Camino, pero que en su caso, deberán empezar de forma muy suave y, poco a poco, aumentar las distancias, en la seguridad de que el propio cuerpo nos avisará si estamos actuando correctamente.

Fuente: Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago

Cachopo o San Jacobo antiguo


Etímológicamente cachopo significa tronco de arbol seco, lo cual no tiene nada que ver con este plato al que los franceses llaman Cordón Bleu, sin embargo si lo concebimos como variante del vocablo gallego Xacobo, entonces nos encontramos con el mismo plato, el San Jacobo, y que seguramente, aunque no aparezca en ningún libro de cocina gallega sin duda por el olvido en que cayó la peregrinación jacobea en los ultimos siglos, debía ser uno de los platos de lujo con que se obsequiaba a los grandes señores cuando por fin cruzaban Piedrafita o a algún peregrino que hiciera alguna heroica gesta.

Esta es la versión que a mi modesto entender mas se debe aproximar a lo que en su día fue el plato jacobeo.

INGREDIENTES (para cuatro "san jacobos")
8 filetes de ternera
8 lonchas de queso del país
4 lonchas de jamón serrano
1 bandeja de champiñones frescos
1/2 Kg de guisantes tiernos
Pan rallado, mantequilla, sal, limón, ajo, aceite.
 

Puesta en marcha:

1. Limpieza: Se cortan unos escalopes del tamaño de la palma de la mano y se aplastan con la piedra. Es importante recordar que los filetes deben siempre cortarse perpendicularmente al sentido de los haces musculares de la pieza, solo así resultarán tiernos, faciles de cortar y no encogerán al freirse.

2. En una bandeja grande llena de pan rallado, colocamos la mitad de los filetes, sobre ellos una loncha fina de queso del país, otra de jamón serrano, otra de queso y otro filete encima, se cubre con pan rallado y se aplasta bien para que se compacte. Para lograr ese efecto es mejor utilizar el queso a temperatura ambiente, o sea un poco blando, luego los cachopos se meten en la nevera y así toman mas cuerpo.

3. En una sartén se pone a dorar cebolla con ajito picado y cuando toma color se ponen los champiñones, previamente cortados, pasados por un agua acidulada de abundante limón, escurridos y secados con un paño. Deben saltarse a fuego vino para que se doren sin llegar a expulsar toda su agua de vegetación.

4. En una olla se cuecen los guisantes sin agua, solo con un poco de mantequilla y poniendo encima una lechuga partida a la mitad.

Terminación del plato:

Al momento de ir a comer se frien los cachopos en abundante aceite bien caliente para que se hagan rápidamente por ambos lados sin empaparse, y sin que apenas le de tiempo al queso a fundirse y salirse del emparedado, lo que organizaría una auténtica batalla.

Es importante que todos los productos sean de la tierra, ya que ello dará diferentes sabores. Por ejemplo en Extremadura con jamón de Montanchez y queso del Casar, sabrá mucho mas intenso que en Asturias con queso de Afuega’l pitu y jamón de Vidiago.

Guarniciones:

Las guarniciones son las ya descritas de los champiñones y los guisantes que se ponen de un lado y otro de cada cachopo. Es habitual poner patatas fritas, como con todo en este país, pero si queremos respetar el caracter histórico del plato, estas deben substituirse por nabos cocidos o fritos en manteca, que además están mucho más ricos.


Cachopo do Cebreiro
Si es cierto que los cachopos eran comidas que se daban a los peregrinos para reponerles sus fuerzas, de lo cual no estoy del todo seguro porque me parece demasiado fino, la verdad es que estos estarían deseando llegar a Piedrafita para merendarse uno de estos manjares preparado con ese delicioso queso.

He aquí una receta más completa.

Se preparan los cachopos como en la receta anterior pero poniendo queso del Cebreiro, no muy tierno, en vez de queso del país.
Al sofrito de champiñones se le agrega un buen puñado de queso, que ha de ser muy fresco, cortado en daditos, y se rocía con un cuarto litro de nata, se salpimienta y se remueve hasta que el queso se funda formando una crema homogenea.
Para servir se pone el cachopo en el centro del plato, se cubre con la crema de champiñones al queso. Alrededor se ponen los guisantes y coronando el cachopo, un plumero de hinojo.

¿A que si supiesen dónde hacen esta plato irían a comerlo aunque fuese andando? Yo también.

El San Jacobo, plato estrella del Camino de Santiago




Evidentemente este nombre procede de las hosterías del Camino de Santiago y venía a ser algo así como el plato de lujo con el que se obsequiaba probablemente a los peregrinos que hubiesen realizado alguna heroica gesta.

Es algo así como un compendio de todo lo que un hambriento sueña con devorar para reponer fuerzas, y además si sobra se puede guardar en el morral.

INGREDIENTES (para cuatro "san jacobos")
    8 filetes de ternera
    4 lonchas de jamón o lacón
    8 lonchas de queso de nata
100 gr. de champiñones
    2 cebollas
    3 huesos de caña de ternera
    Pan rallado mezclado con queso y perejil

Puesta en marcha:

1. Se espolvorea de pan rallado (mezclado ya de antemano con queso y perejil picado) y se extienden cuatro filetes de carne, sobre cada uno de ellos se pone una loncha de queso y sobre estas otra de jamón, otra de queso y otro filete, se cubre con más pan rallado y se aprietan bien estos montaditos para que se compacten. Luego se guardan en la nevera para que se compacten.

2. Para la salsa pondremos en una sartén las cebollas bien picadas a rehogar con aceite o mantequilla, y con los huesos, cuando tome color añadimos los champiñones cortados en láminas y salpimentamos, luego retiramos los huesos sacando el tuetano que despachurramos en la salsa y reservamos.

3. Para servir freimos los emparedados en abundante aceite bien caliente para que se doren rápidamente sin desparramar el queso y ya en cada plato, o en una bandeja, se rocían por encima con la salsa que ha de estar bien caliente.

Variantes del plato:


Una versión más refinada es poner entre los filetes una loncha de foie de pato en vez del queso y el jamón, luego se prosigue de la misma forma pero antes de servir se cubre con una loncha de queso del Cebreiro o de Afuegal pitu y se le da un golpe de horno para que se funda.

La Biblioteca "Gonzalo de Berceo" y el Camino de Santiago

Simplemente, genial:




Pícaros y picaresca en el Camino de Santiago, a su paso por Navarra y País Vasco

En el centro, Pablo Arribas Briones


Cuando ya el viejo romero no suelta el bordón, malo. Pero habéis de saber que ando aún con el espíritu rozagante y espero que el Señor Santiago me lo conserve muchos años, aunque sólo fuere para seguir contándoos las antiguas y modernas historias de los pícaros del Camino del Apóstol, patrón de Bilbao, por cierto.

Mi contacto con el tema éste de la picaresca nació en Vitoria donde viví una legua larga de tiempo, colaboré con la Institución Sancho el Sabio y fui amigo de los Apraiz (de uno de ellos, compañero de trabajo) y llegué a hacer en 1963 un trato de ribetes pícaros con Don Manuel Aranegui, gran heraldista y, a la sazón, Presidente de la Diputación Foral de Álava: yo escribía un libro sobre el Camino de Santiago en Álava y él ponía a nuestra disposición una furgoneta con su servidor para prestarnos apoyo en una peregrinación a Santiago de Compostela. De adehala, nos suministraron como capellán un fraile montaraz alavés que gustaba decir misa con el vino de la bota.

En aquellos tiempos ir andando hasta la Basílica gallega era una auténtica aventura. Años más tarde, cuando he escrito “Pícaros y picaresca en el Camino de Santiago”, que en poco tiempo ha pasado a ser un clásico de la peregrinación, algunas de las experiencias de aquella aventura las incorporé en este libro y a él me remito: un generoso índice onomástico y toponímico facilita la consulta de cuanto acaeció en Vasconia (por ejemplo, la palabra “Navarra” tiene dieciocho entradas. Mi aportación al tema, su originalidad, ha sido más sistemática que ninguna otra cosa. Tras fijar el alcance del pícaro y la picaresca, a efectos de su discursión por el Camino de Santiago, señalo tres “itinerarios”: El primero, el de “Pícaros y peregrinos”, sigo con el de “Los que acechan el paso de los romeros” y finalizo con “La picaresca de la iglesia”.

El pícaro es el que se las ingenia para vivir de gorra y esa vivencia le dota de una particular filosofía de la vida; sin esta “Weltanschauung” no hay pícaro. La picaresca la bautizo como un abuso, aprovechándose de las necesidades de los que transitan por la piadosa senda, de quienes acechan el paso de los jacobipetas para enriquecerse a su costa; desde los bandidos, algunos con títulos nobiliarios, pasando por barqueros, portazgueros, sin olvidar a los muy célebres “malos mesoneros del Camino”, anatematizados cien veces por el Santo Papa Calixto en el Sermón Veneranda Dies del Codex Calixtinus, para culminar en los que abusan de la credulidad de los romeros: reliquias más falsas que un unicornio verde, falsos penitenciarios y milagros, entre otros trampantojos y deslumbramientos.
Mas centrémonos en el tema que más puede interesar, dando unas pinceladas para recrear, en el paisaje vasco-navarro, el paisanaje de aquellos tiempos del inicial esplendor de las peregrinaciones.


Códice Calixtino
Si vamos de la mano del Codex Calixtinus, primera gran guía de la peregrinación (mediados del siglo XII), la entrada en estas tierras es muy mala. Lo más negro de la picaresca les sale al encuentro a los atemorizados peregrinos. Ya en San Juan de Sorde “los barqueros merecen la más absoluta condena; cobran con violencia una tarifa abusiva por pasar el río a los peregrinos, en una barca pequeña, muchas veces sobrecargada con intención, por lo que vuelca con el regocijo y la granjería de los barqueros”. Y “viene luego, cerca de Port de Cize, el territorio de los Vascos”. “En este territorio, es decir, en las proximidades de Port de Cize, en las localidades de Ostabat, Saint Jean y Saint-Michel-Pied-de Port, los recaudadores de portazgo son tan malvados que merecen la más absoluta condena, porque armados con dos o tres garrotes, salen al paso a los peregrinos arrancándoles por la fuerza injustos tributos. Y si algún caminante se niega a pagar el dinero que le piden, le golpean con los garrotes y en medio de amenazas le registran hasta las calzas y le quitan el censo”. Tras citar con nombre y apellidos a los “consentidores” de tales abusos “con toda su descendencia y con los restantes señores de los referidos ríos, que reciben injustamente de los mismos barqueros el dinero del pasaje, junto con los sacerdotes que a sabiendas les administran la penitencia y la eucaristía, o les celebran el oficio divino o les admiten en sus iglesias, que sean diligentemente excomulgados” dice que “en territorio todavía de los Vascos, el Camino de Santiago pasa por un monte muy alto, denominado Port de Cize”; después de una descripción del paisaje con su evocación carolingia añade que: “En ese monte, antes de que el cristianismo se extendiese por todo el territorio español, los impíos de los navarros y los vascos, tenían por costumbre, a los peregrinos que se dirigían a Santiago no solo asaltarlos, sino montarlos como asnos y matarlos”. Prosigue el autor del “Liber Sancti Jacobi” con el florigeo más brutal y despiadado de maldades y defectos que puede aplicarse a un pueblo, hasta el punto de resultar imposible encontrar el “quien dé más”: pueblo bárbaro, colmado de maldades, de aspecto innoble, perversos, pérfidos, desleales, lujuriosos, borrachos, agresivos, feroces y salvajes, etc., etc. De modo sorprendente dice que, “Sin embargo, se les considera valientes en el campo de batalla, esforzados en el asalto, cumplidores en el pago de los diezmos, perseverantes en sus ofrendas al altar”.

Mucho se ha discutido sobre la feroz apreciación que le merecen vascos y navarros al culto clérigo trotamundos Aymérico Picaud, canciller del Santo Papa Calixto. Yo he creído encontrar al menos una buena parte explicativa de su desaforado odio, en el hecho que describe en el capítulo VI del Liber “Ríos buenos y malos en el Camino de Santiago”:

Por el lugar llamado Lorca, por la zona oriental, discurre el río llamado Salado: ¡cuidado con beber en él, ni tú ni tu caballo, pues es un río mortífero! Camino de Santiago, sentados a su orilla, encontramos a dos navarros afilando los cuchillos con los que solían desollar las caballerías de los peregrinos que bebían de aquel agua y morían. Les preguntamos y nos respondieron mintiendo que aquel agua era potable, por lo que dimos de beber a nuestros caballos, de los que al punto murieron dos, que los navarros desollaron allí mismo”.

Olvidándonos de lo real de la relación entre el efecto y la causa, lo cierto es que a la caravana del bueno de Aymérico, por lo que estimó un engaño premeditado y con alevosía, le acabaron desollando los navarros, delante de sus narices, dos caballos. Su valor en aquella época, grosso modo, podía ser el equivalente a dos automóviles, tipo medio, de hoy. Seguir hasta Compostela por pésimos caminos de herradura sin esta ayuda a la que se había hecho idea y aislado ante un lenguaje bárbaro que no entendía y más que probable oyendo las quejas de Gilberta de Flandes, una socia que le acompañaba, mujer, amiga... no se sabe muy bien, le debió resultar particularmente penoso a este clérigo trotamundos acostumbrado a la buena vida. Así que nada de extraño tiene que cualquier aspereza del camino le hiciera acordarse de las caballerías perdidas y de los pícaros navarros a quienes atribuía su pérdida.

Hablando de la anterior liaison, Walter Starkie, con cierta socarronería, comenta que: “Aymeric con su amiga lady Gebirga, regresan satisfechos a su Poitou nativo, donde el vino es bueno y donde la gente no habla un condenado patois”.

Pasados ocho siglos, la vía predilecta de Aymérico, la Turonense, lo será de este Walter Starkie, pícaro caballero, que en sus cinco peregrinaciones, sin prisa y torciéndose, se recrea con el paisaje y paisanaje vasco. Cruza, como los antiguos peregrinos, el Bidasoa en barca, con su inseparable violín, atracando en el viejo puerto de Santiago en Irún y desde Fuenterrabía se dirige a Oiartzun. Vagabundea como los juglares medievales del Camino y cuando va a visitar a Ignacio Zuloaga medita sobre su “carácter trovador y andariego, pobre y derrotado; él – se refiere a Zuloaga – comprenderá también mi situación de pícaro”. Más adelante reconoce que ha venido “en busca de aventuras con el espíritu del Arcipreste de Hita y de otros vagabundos”. Achucha y da serenata a una moza valiente en Motrico ...

Fue Don Gualterio (como también se le conocía en los ambientes bohemios) amigo de los dos Barojas, de Don Pío y de Don Julio, de Federico García Lorca, del Duque de Alba, de Vázquez Díaz, que le hizo el retrato con su inseparable violín que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, de Zuloaga, de todos los que han representado algo en la cultura de su tiempo, sin olvidar desde Winston Churchill a los gitanos.

En Pamplona, nuestro bohemio peregrino, vence a medias los esfuerzos que hacen sus amigos vascos, conocedores de su llegada, para apartarle del camino recto a Santiago. Digo que “a medias” porque le acercan en coche a Fuenterrabía, donde asiste a una reunión de juglares, en la que se habla de brujas, contrabando y estraperlo.

Mas yo me estoy torciendo también; creo que he agotado el espacio que se me concedía y sólo puedo que proseguir con una breve cita de lo que considero lo más significativo de la picaresca, entre los que he cobijado a quienes abusaron del prestigio de la peregrinación jacobea; aquí tenemos la decisión de Sancho el Mayor de Navarra que no duda en cambiar el primigenio trazado del Camino, “que los peregrinos torcían desviándose por Álava”. La noticia que da el Silense es recogida en otros numerosos textos posteriores, en los cuales, por temor a los moros, se justifica la desviación del primer camino alavés. Tanto Landázuri como Vázquez de Parga desmienten los móviles del terror sarraceno y coinciden en señalar para el cambio otras razones más en consonancia con los intereses regios, en esencia “porque así afirmaba una nueva ruta política, militar y económica de acuerdo con la evolución de los nuevos reinos cristianos de la Reconquista” (Vázquez de Parga).

La moderna picaresca de Estado, en esto de la apropiación del prestigio de la peregrinación jacobea, tiene unas tan desvergonzadas actuaciones en este mismo Año Santo, que están alcanzando cuotas de un descaro tal que puede acabar con la propia peregrinación. Se ha torcido el hecho religioso-cultural hasta unos límites que dejan muy pequeña a la picaresca tradicional. Históricamente no he encontrado nada parecido.

De engaños, pícaros y mistificaciones en el Camino Francés a su paso por Navarra y el País Vasco, una última pequeña referencia a la picaresca de la Iglesia que, con sus reliquias, obtenían prestigio y limosnas...


Pablo Arribas Briones (www.euskonews.com)

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La gastronomía del Camino, resumida en un libro


"Las cocinas del Camino de Santiago" es un libro que describe las distintas gastronomías que recorre el Camino de Santiago y del que ya hicimos una reseña. Ha sido escrito por varios expertos gastronómicos. Aragón aporta su granito de arena en la gastronomía del camino. Eduardo Dueso, escritor del capítulo de Aragón, explica en qué consiste el libro y qué secretos esconde la comida del Camino...

San Jacobos rellenos de calabacín... comida del Camino



¡Comida para el peregrino! Hagamos un delicioso descanso para tomar la receta de Ana Puyuelo, propietaria del restaurante La casa del arco, de Jaca (Huesca)... No te arrepentirás...


1 de Noviembre: Bienaventuranzas y espíritu en los Caminos a Santiago


Bienaventurados los pobres de espíritu: 
porque de ellos es el reino de los cielos. 
(Versículo 3)
Bienaventurados los mansos: porque ellos poseerán la tierra. 
(Versículo 4)
Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados. 
(Versículo 5) 
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: 
porque ellos serán saciados 
(Versículo 6)
Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia. 
(Versículo 7)
Bienaventurados los limpios de corazón: porque ellos verán a Dios. 
(Versículo 8)
Bienaventurados los pacíficos: porque ellos serán llamados hijos de Dios. 
(Versículo 9)
Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, 
pues de ellos es el reino de los cielos. 
(Versículo 10)

Los cristianos de la antigua Roma (alrededor del año 610 bajo el pontificado de Bonifacio VIII) honraron a Santa María y a todos sus mártires en el Panteón de Agripa, edificio consagrado inicialmente a todos los dioses grecorromanos. Desde el siglo IX, por iniciativa del monje Alcuino y mediante decreto del papa Gregorio III (731-741), reunimos también en la fiesta del 1º de noviembre a todos nuestros santos (se eligió ese día pues coincidía con una de las cuatro grandes fiestas de los pueblos germanos). Y cuando decimos “todos”, nos referimos con alegría a la totalidad de los salvados por la misericordia de Dios.